Salud en nuestra casa 2 – La cocina

mujer cocinando   Nuestra calidad de vida está íntimamente relacionada con los alimentos que comemos y cómo y dónde los cocinamos.
Me gusta cocinar y como vegetariana que soy estoy más tiempo en la cocina que aquellas personas amantes de la comida rápida. En Argentina, he vivido la mayor parte de mi vida adulta en sitios que yo he construido, siempre he puesto especial atención al diseño de la cocina, con buena ventilación, en lo posible cruzada con un solo artefacto eléctrico, la nevera (frigorífico o heladera) y el artefacto para cocinar con su horno incorporado y funcionando a gas con su ventilación propia.

Llegada a Barcelona, a la modernidad y alquilando piso, me encontré con unas cocinas más o menos bonitas (ya me mudé cuatro veces), con sus electrodomésticos y unas con más ventilación que otras. En un piso con una cocina mediana, sin ventana, con sólo una puerta por la que se salía a la terraza la pasé muy mal. En invierno ventilar la cocina y cocinar al mismo tiempo era imposible. Al rato de cocinar me sentía, sin fuerzas y mareada, así fue como me puse a investigar el porqué de ese intenso malestar que en Argentina nunca me había sucedido.

Actualmente, en España, la mayoría de las cocinas más modernas, tienen casi todos los artefactos que funcionan eléctricamente, algunos todo el día como la nevera, otros en períodos más cortos como la placa de cocina, el extractor de cocina, el horno eléctrico, el lavavajilla, el microondas, extractores de zumos, batidoras y otros pequeños electrodomésticos; si además no tienen un lavadero para la caldera, la lavadora y el secarropa fuera del espacio para cocinar, tenemos que sumar estos aparatos a los descriptos anteriormente.

Si hay una persona en casa que se está recuperando de una enfermedad o tiene el sistema inmune bajo, es conveniente poner especial atención en la cocina para que su salud no se deteriore.

cocina sencilla

* Al terminar la nota podrán encontrar cuales son los factores de riesgo de los campos eléctricos y los campos electromagnéticos presentes en nuestra cocina y en nuestra casa.

Si analizamos algunos aparatos por separado observaremos que su efecto sobre nuestra salud es preocupante, actuando todos juntos es mayor aún.

Los artefactos más comunes en las cocinas:
• La placa de cocina:

Las primeras cocinas eléctricas eran simples resistencias eléctricas alojadas en un bloque de hierro forjado que transferían el calor a las cacerolas por contacto directo.

placa vitroceramicaLuego llegaron las placas de cocina de vitrocerámicas, su uso se ha extendido por su facilidad de limpieza, son más rápidas en calentar que las anteriores.

En las cocinas eléctricas de resistencias y vitrocerámicas los campos electromagnéticos se encuentran en el interior de sus resistencias pero igualmente que la nevera, o cualquier electrodoméstico de nuestra casa, la cocina eléctrica carga el ambiente con iones positivos.

Cuando el aire tiene una carga excesiva de iones positivos adquiere efectos perturbadores que afectan a la salud y al estado anímico de las personas y por el contrario, cuando la carga es de iones negativos se favorece el relax, el equilibrio y el funcionamiento armónico.

• Las placas de cocina de inducción

Calientan directamente las cacerolas mediante un campo electromagnético en vez de calentar mediante calor radiante por el uso de resistencias. Estas cocinas utilizan un campo magnético alternante que magnetiza el material ferromagnético del recipiente en el que vamos a cocinar en un sentido y en otro. Este proceso tiene menos pérdidas de energía, el material se agita magnéticamente, la energía absorbida se desprende en forma de calor, calentando el recipiente. Los recipientes deben contener un material ferromagnético al menos en la base. Además detecta gracias a un sistema de sensores si hay o no recipiente sobre su superficie.

Aunque su coste es alto y hay que tener una vajilla especial, la rapidez de la cocción, ahorro de energía y por lo tanto menor gasto eléctrico a difundido su uso.

El problema está en que la radiación electromagnética de estas placas es altamente peligrosa para la salud. Estudios realizados por el estudio suizo Exposureof the Human Body to Professional and Domestic Induction Cooktops publicado en la revista científica BioElectroMagnetic , nos dice que los investigadores después de examinar 16 cocinas de inducciones confirman que los niveles de campos electromagnéticos a lo que se expone el feto de las embarazadas cocinando con placas de inducción puede producirle daños neuronales al futuro bebe, por esa razón en el mismo estudio exprimen sus inquietudes al respecto de la salud y el uso de estos electrodomésticos.
Para más información ver: http://blog.bioelectrica.es/placas-de-induccion-y-salud/

La intensidad de los campos electromagnéticos disminuye rápidamente al aumentar la distancia con la fuente emisora. Tras mediciones y estudios de expertos, se ha demostrado que estar a menos de 30 centímetros de la hornalla encendida o del teléfono inalámbrico (que muchas veces lo tenemos también en la cocina), produce daños para la salud, más aún si el uso es continuo. En caso de tener que cocinar ocasionalmente en una placa de inducción, se recomienda usar las hornallas traseras, las que se encuentran lo más lejos posible de la persona que cocina.

Mediciones-de-los-campos-electromagneticos-de-las-placas-de-inducción-• El horno microondas

El microondas se ha convertido en imprescindible, está tan incorporado a la vida diaria y desde hace tanto tiempo que poca gente sabe que puede afectar a su salud, tanto por la contaminación electromagnética como por la eliminación de nutrientes en los alimentos que cocinamos en él. Este electrodoméstico tiene un efecto desvitalizante y antinutritivo en los alimentos debilitando nuestro organismo y dañando nuestra salud.

Los alimentos se calientan por radiación electromagnética emitiendo ondas que hacen vibrar las moléculas de agua de los alimentos motivando una fricción que genera calor. Trabaja de forma inversa al horno tradicional, es decir, cocina los alimentos de dentro a fuera. En cuanto a la eliminación de nutrientes, por ejemplo el ácido fólico (importante para la formación de sangre) desaparece cinco veces más rápido; las vitaminas B1, B6 y C se pierden; forma una gran cantidad de radicales libres; altera la estructura protéica de los alimentos; daña bruscamente las paredes de las verduras y frutas.

Se ha convertido en costumbre usar el microondas para calentar el agua con la leche directamente en el recipiente donde tomaremos nuestra bebida. La leche pierde sus propiedades alimenticias.

A pesar de que tienen una puerta blindada para evitar que salgan radiaciones al exterior, lo cierto es que casi todos tienen fugas porque es imposible retener semejante magnitud de radiaciones y los niveles de emisión a menos de 1 metro de distancia son muy elevados. Lo ideal es utilizar métodos convencionales para calentar la comida.
microondas

Recomendaciones para soportar una cocina con muchos electrodomésticos:

Cuando al rato de cocinar comienzan a sentir algunos síntomas como picor en los ojos, debilidad y a veces dolor de cabeza es que la ionización positiva producida por la contaminación eléctrica es alta. Algunas recomendaciones para sobrellevarlo

• La distancia

La intensidad de los campos electromagnéticos disminuye rápidamente al aumentar la distancia a ellos, es aconsejable aumentar la distancia entre el cuerpo y los distintos aparatos. Al cocinar en la placa de cocina recibimos una radiación a la altura de la cintura, las cocciones largas mejor hacerlas en los focos trasero.
En el caso de tener el teléfono móvil o el inalámbrico en la cocina se aconseja tenerlos a más de 50 centímetros del sitio donde estamos trabajando.

• Alternar el uso de los aparatos

Cuando tenemos que atender la cocción de los alimentos en la placa de cocina tratar de que no funcionen al mismo tiempo la lavadora, la máquina de hacer el pan y sobre todo reducir el funcionamiento del horno eléctrico si se encuentra bajo la placa de cocina.

• La ventilación

Aunque haga frio abrir la ventana y la puerta para en lo posible fomentar la ventilación cruzada y que se movilice el aire.

• Si es posible hacer cambios en nuestra vivienda para eliminar algunas fuentes de emisión:

1. Eliminar la placa de inducción (muy importante)
2. Eliminar el microondas (muy importante)
3. Trasladar el horno eléctrico que se encuentra bajo la placa de cocina a un sitio independiente.
4. Preferir una cocina con lavadero independiente donde funcionen sin molestarnos mientras cocinamos la caldera, la lavadora y la secadora.
5. Volver a la cocina de gas con ventilación propia.
6. Usar el lavavajilla cuando no se use la cocina.
7.Usar el extractor de humos lo menos posible

* Veamos cuales son los factores de riesgo de los campos eléctricos y los campos electromagnéticos presentes en nuestra cocina y en nuestra casa:

• Los campos electromagnéticos de baja frecuencia: red eléctrica, pequeños y grandes electrodomésticos (lavadoras, frigoríficos, cocinas y hornos eléctricos, calderas de gas), transformadores de aparatos eléctricos.
• Los campos electromagnéticos de alta frecuencia: hornos microondas, teléfonos inalámbricos DECT, routers WiFi, WiMax, Bluetooth, radar, teléfonos móviles, antenas de telefonía móvil, antenas emisoras de televisión digital terrestre TDT, repetidores de televisión.
• Los campos eléctricos continuos o electrostática: moquetas, cortinas, textiles y papeles pintados de materia sintética, lacas o revestimientos, entre otros.
• Los campos magnéticos continuos o magnetostática: piezas metálicas de camas, colchones, muebles, equipos eléctricos o electrónicos, vigas y otros elementos ferromagnéticos empleados en la construcción.

Cómo actúan:

• Un campo eléctrico existe aunque no haya corriente. Todo aparato conectado, aunque no esté encendido, genera un campo eléctrico en el aire que lo rodea que es proporcional a la tensión de la fuente a la que está conectado. Los campos eléctricos se debilitan con la distancia al foco emisor. Algunos materiales como la madera o el metal apantallan sus efectos.
Las paredes, los edificios y los árboles reducen la intensidad de los campos eléctricos de las líneas de conducción eléctrica situadas en el exterior de las casas. Cuando las líneas de conducción eléctrica están enterradas en el suelo, los campos eléctricos que generan casi no pueden detectarse en la superficie.

•Los campos magnéticos sólo aparecen cuando se pone en marcha un aparato eléctrico y fluye la corriente. Todo aparato conectado a una red eléctrica generará en torno suyo, si está encendido y circula la corriente, un campo magnético.
Al igual que los campos eléctricos, los campos magnéticos son más intensos en los puntos cercanos a su origen y su intensidad disminuye rápidamente conforme aumenta la distancia a la fuente. Los materiales comunes, como las paredes de los edificios, no bloquean los campos magnéticos.

Si analizamos algunos aparatos por separado observaremos que su efecto sobre nuestra salud es preocupante, actuando todos juntos es mayor aún.

Me despido hasta las próximas notas, seguiremos con la cocina: los alimentos y el menaje de cocina. Saludos para tod@s y deseando larga vida para la cocina a gas que tan bien nos acompañó durante tantos años.

cocina vintagePara más información:

http://www.electromagneticos.es/pages.php?pageid=14
http://blog.bioelectrica.es/placas-de-induccion-y-salud/
http://www.vivosano.org/es_ES/Informaci%C3%B3n-para-tu-salud/Entorno-y-Medio-ambiente/Contaminacion-Electromagnetica/Electrodomesticos-y-otros-focos-de-radiacion.aspx
http://www.hogarsintoxicos.org/es/riesgos/campos-electromagneticos

Vivienda y relaciones familiares y sociales

Vivienda y relaciones familiares y sociales

La vivienda es la extensión de nuestro cuerpo. En ella, además de expresarnos y vivir como personas, también interactuamos como seres sociales, ya sea que vivamos en una familia tradicionalmente constituida o la compartamos con otros parientes o amigos.

Si vivimos solos será más fácil verla como una extensión de nuestra piel, ya que no compartiremos espacios en la vida cotidiana..

Existen pocos espacios totalmente privados para el individuo, la vivienda es una extensión de nuestro cuerpo físico, pero su uso generalmente lo compartimos con otros.
En este espacio compartido proyectamos nuestras dificultades y nuestros logros en las relaciones familiares y sociales.                                          

En el reparto y el uso de los espacios podemos observar como interactuan estas relaciones. Su tamaño y ubicación se relacionan directamente al rol que ocupa cada miembro dentro del grupo familiar.

Tradicionalmente, a la mujer se la relegaba a los espacios de servicio (cocina, comedor), mientras que el hombre ocupaba el escritorio, junto a la entrada de la vivienda, en el área de recepción. La sala recepción sólo se usaba para las fiestas o cuando venían parientes o amigos. Los niños funcionaban como elementos circulantes que conectaban el adentro y el afuera, con un uso intensivo de los espacios abiertos, más próximos al área de servicios.

La familia ha cambiado, en muchos casos los roles del hombre y la mujer en el ámbito familiar ya no son los mismos. Se ha modificado también el uso de la vivienda y de algunos de sus espacios. La tipología y tamaño de las nuevas viviendas también es distinta.

Nos resulta más fácil observar cómo ha sido utilizada la vivienda históricamente que ver cómo la usamos ahora, analizar qué espacios usamos individualmente, qué espacios compartimos armoniosamente, qué espacios compartimos con dificultad.

El análisis del uso afectivo y emocional de la vivienda, de los espacios de poder, los espacios no usados y los espacios-problema, de los lugares queridos y los rechazados, nos ayudará a entender un poco más las relaciones existentes en nuestro grupo familiar.

Si en algún sitio de nuestra vivienda nos sentimos incómodos sin saber por qué, si por más bonita que la pongamos con hermosos muebles, si la pintamos y la decoramos muy bien pero sentimos que en ella algo no funciona o nos molesta, tendremos que modificar algo más profundo, tal vez ligado a las relaciones familiares y al uso de los espacios comunes y privados.

Ver nota en http://www.victoriachamo.com/nota05.html

Percepción de la energía por los niños pequeños

Percepción de la energía por los niños pequeños

Los niños pequeños son muy sensibles a las corrientes de energía. Si colocamos su cuna o su cama en un sitio desfavorable se despertará mas asiduamente en la noche, estará más intranquilo.

Cuanto más pequeño es el niño más receptivo es, si dejamos a un niño moverse libremente en una habitación alfombrada con colchonetas que le permitan encontrar su lugar para dormir seguramente va a elegir el mejor lugar del cuarto, así como lo hacen los perros, grandes detectores de buenos lugares donde se echan a descansar. Los humanos adultos también podríamos tener esta percepción.

A medida que los niños crecen van perdiendo esta capacidad, al socializarse se van pareciendo cada vez más a los adultos.

Es conveniente que los padres al acondicionar la habitación de los niños tengan en cuenta las posibles interferencias o cruces energéticos que puedan afectar al niño volviéndolo irritable o impidiéndole conciliar el sueño placenteramente.

Las habitaciones para los niños en los pisos nuevos condicionan marcadamente la posible ubicación de los muebles. En muchos casos la puerta y la ventana están alineadas y colocar la cama en medio de esta corriente energética es sumamente perjudicial (ver gráfico 1).

Gráfico 1

 

Hay que encontrar un espacio más reparado (ver gráfico 2) en caso de no ser posible a veces podemos colocar algún elemento que desvíe la energía que entra por la puerta y marcar así un espacio protegido

Gráfico 2

Para completar esta información y ver que los niños duerman saludablemente ir al post ya publicado Salud en la habitación de los niños

https://habitarenarmonia.wordpress.com/2011/02/23/salud-en-la-habitacion-de-los-ninos/

La energía en el hábitat

 

Riu Bastareny. Autor: Arxiu del Parc Natural del Cadí-Moixeró

 

La energía en el hábitat

Todo es energía: Esta realidad es conocida en muchas culturas. Las culturas orientales, con la difusión del yoga, la acupuntura y otras técnicas para mejorar la salud del hombre le han hecho conocer a Occidente la existencia de la energía que circula por nuestro cuerpo. Nos alimentamos con oxígeno, frutas, verduras… que además de nutrientes materiales, nos aporta ese alimento energético que los hindúes llaman prana y los chinos chi.

En el otro extremo del mundo, los antiguos indígenas americanos sabían que todas las formas de vida son manifestaciones de energía. Lo mismo ha descubierto la ciencia física, y hoy sabemos que la materia es energía y está compuesta de átomos y moléculas en permanente movimiento. El universo es un océano de energía en movimiento. En él vivimos.

Los chinos le dieron el nombre de chi a la energía que circula por todo el universo; desde las galaxias hasta las rocas, plantas y animales de nuestro planeta, el ser humano incluido. Estaremos sanos cuando el chi circule fluidamente por nuestro cuerpo. Las enfermedades aparecerán cuando esa circulación se bloquee.

La energía circula también en lo que el hombre construye: ciudades, edificios, viviendas, lugares de trabajo y esparcimiento. Y a la ciencia que los chinos desarrollaron sobre la energía que circula en los espacios que el hombre ocupa y utiliza la llamaron Feng Shui. Su objetivo es armonizar esas construcciones con el Universo, recuperar el equilibrio entre tierra y cielo, entre el yin y el yang, el hombre y su hábitat. De esa ciencia derivan una técnica y un arte, el de orientar y construir edificios, de colocar en él los objetos creando interrelaciones que sean saludables para el hombre.

Calblanque. Autor: Nanosanchez

Nosotros también percibimos la energía que emana de los objetos, aunque no seamos conscientes de ello. Por ejemplo cuando entramos en un lugar cuyas paredes son de madera sentimos una agradable sensación, la calidez que irradia su energía. Un sitio con muchos objetos de plástico será más frío, tocarlos no alimenta nuestra energía ni nos estimulan. Las paredes de ladrillo transmiten una energía diferente a las de hormigón o de Pladur.

Es relativamente fácil distinguir la energía que emiten los colores, los cálidos (rojo, naranja, amarillo) de los fríos (azul, verde, violeta). Si permanecemos un tiempo largo en un cuarto de paredes con colores muy cálidos, sentiremos que estos nos afectan anímicamente y nos alteran. En cambio, un prado verde nos tranquiliza y apacigua.

A esas energías de los materiales y los colores hay que sumarles la energía vital de aquellos que habitan y habitaron la casa. Los artesanos que ayudaron a construir la casa también están presentes con la energía que día a día incorporaron con su trabajo.

La energía amorosa es fácilmente reconocible. Una casa atendida, cuidada, querida por sus habitantes, tendrá y emanará armonía y felicidad.

Nuestros estados de ánimo son fáciles de reconocer en el clima energético que se vive en una casa. Luego de una pelea sentimos el aire cargado, el lugar se llena de una energía espesa y necesitamos abrir las ventanas para que el aire limpie esa energía molesta.

Hagamos este ejercicio: observemos nuestra casa como si entráramos en ella por primera vez. Según nuestra sensibilidad, podremos ver si la relación entre los ambientes, entre el adentro y el afuera, en su emplazamiento, es energéticamente adecuada.

Pongamos atención en los sitios o lugares que nos incomodan, lo cual indica desequilibrio energético y habrá que modificarlo. Las soluciones podrán ser decorativas (color, muebles, plantas…) o arquitectónicas (abrir una ventana, cerrar una puerta, ampliar un ambiente).

Solucionar los problemas nos dará un mayor equilibrio energético y nuestra salud física y emocional quedará agradecida.

 

El maestro de Feng Shui examina una posible ubicación

Salud en la habitación de los niños

La habitación de los niños, armonización para un dormir saludable

Los niños con su vitalidad, su energía y su innato impulso creativo son la estrella de los espacios que habitan. Para que todas estas cualidades que les son propias se den en un hábitat saludable es conveniente estar atento a los condicionantes físicos que pueden perjudicarlos.

En su habitación realizan varias actividades: juegan, estudian y duermen. En muchas casos la relajación que necesita el niño para dormir es afectada por los estímulos visuales que los llevan a estar permanentemente activos.

Un niño, según su edad y sus características personales, duerme entre 9 y 12 horas diarias. La noche es el momento de los miedos y regresiones y un dormir con interrupciones o insuficiente trae consecuencias desagradables para el niño y para su familia.

Se ha estudiado bastante el mal dormir de los niños y los factores que pueden provocarlo: la alimentación, problemas psicológicos y físicos, pero no se ha difundido lo suficiente la necesidad de cuidar la decoración y ambientación del espacio donde los niños duermen.

Al decorar la habitación de los niños es necesario crear un espacio específico y cuidado en el que se sienta acogido, seguro y que lo induzca a un buen dormir. Para ello:

  • Evitar los colores estridentes.
  • Cuidar las imágenes. Es preferible que no estén visibles desde el lugar donde el niño duerme. Y darles prioridad a los dibujos que ellos mismos produzcan.
  • Guardar los juegos y los juguetes antes de dormir.
  • Utilizar un mobiliario propio para cada actividad, que la cama no sea un sitio de juego.
  • Cuidar la contaminación. En lo posible que los muebles, cortinas, alfombras, ropa de cama, pinturas y suelos sean de materiales naturales, evitar los plásticos y derivados sintéticos.
  • Colocar la cama o la cuna en un sitio protegido del cuarto, donde no lo afecten ni las corrientes de aire ni las energéticas. Apoyar el cabezal de la cama contra una pared.
  • Evitar los peluches en la cama o cuna, dejar solamente el elegido para dormir.
  • Alejar el espacio de dormir de cables, tomacorrientes y aparatos eléctricos. Lo ideal es que esos elementos tampoco estén del otro lado de la pared donde está la cama.
  • Evitar las luces artificiales estridentes.
  • Cuidar la calidad del aire dando al cuarto una ventilación suficiente.

Y como siempre, un buen cuento y muchos mimos son el gran estímulo para un buen dormir

Decorar nuestra casa

Decorar nuestra casa de acuerdo con lo que somos

A veces se nos plantea la necesidad de modificar el mobiliario y la decoración de nuestra casa. Ya sea porque nos mudamos a un piso nuevo, o que los niños han crecido, o por que ahora vamos a trabajar en casa.

Para no someternos a las influencias o imposiciones de la sociedad de consumo (comprar lo que está de moda y luego tirarlo si no nos gusta o no sirve), los invito a reflexionar sobre nuestras reales necesidades y deseos. Conviene tenerlo claro antes de llamar a un técnico, arquitecto, experto en Feng Shui o ir de tiendas.

Les propongo el siguiente ejercicio:

  • Recorred vuestra casa nueva o en la que ya estáis viviendo. Hacedlo una y otra vez como si la vierais por primera vez. Sentid cada espacio, cada rincón; buscad los sitios donde os sintáis a gusto, percibid el movimiento del aire y cómo os desplazáis en cada ambiente.
  • Luego haced una lista con las necesidades y deseos de cada uno de los integrantes de la familia. Buscad el propósito común a todos y los de cada uno.
  • Diferenciad los objetivos principales, secundarios e individuales de los espacios comunes y privados. Por ejemplo: qué hacer en la zona común de la familia, definir las áreas de trabajo y de descanso…
  • Pensad en vuestros gustos y preferencias, recordad qué sitios os hacen sentir bien, cuáles os resultan más acogedores y confortables. Liberad la mente para que os lleguen los colores y estilos de muebles que mas os agradan y reconfortan.
  • Observad con atención los condicionantes fijos de vuestra vivienda: el tamaño y la forma de los cuartos, la ubicación de puertas y ventanas, las corrientes de aire, la falta o el exceso de luz, la calidad y la calidez de los materiales.

Una vez definidos los usos y cualidades de los espacios, podréis decidir que nuevos muebles y objetos necesitáis. Escribid la lista, desde luego, que siempre ayuda a ordenar la mente.

Ha llegado el momento de mirar lo que ofrece el mercado, de consultar libros o, si lo necesitáis, el profesional que os asesore sobre aspectos técnicos. Ya podéis dar este segundo paso porque habéis hecho lo principal y tenéis claro qué buscar, pedir o preguntar.

Decorar nuestra casa es mucho más que adornarla con elementos que a veces son ajenos a nosotros. Es poner en ella aquello que está acorde con quiénes somos y con lo que necesitamos y sentimos.

El Sol, gran sanador de los edificios


El Sol, gran sanador de los edificios

Un viejo refrán dice que “donde entra el Sol no entran los médicos”. En invierno, en las casas donde entra el Sol, su presencia es para agradecer al cielo.

A él le debemos nuestro origen y la energía con que generosamente nos alimenta. Nuestros edificios, lo mismo que nosotros, las plantas y los animales, necesitan el sol para vivir. Todo lo que vive, vive del sol.

El Sol está muy presente en los dibujos de los niños, que con su gran percepción manifiestan su admiración y la necesidad que sienten de su presencia.

El piso donde vivo actualmente mira al sudoeste. He vivido en muchos sitios y siempre evité la orientación oeste como única alternativa. Es muy caluroso en verano, y además me resultaba triste mirar hacia donde termina el día. Sentía que era más estimulante el lado opuesto, el que mira al Este: la vida empieza cuando sale el sol.

¡Oh, error! El oeste también es hermoso, hoy disfruto de unas puestas de Sol siempre diferentes, variables a cada instante, con rojos, grises y azules que se mezclan y entrelazan formando dibujos espesos y cambiantes. En invierno es muy agradable, durante varias horas la calefacción sobra, en los cuartos los colores resplandecen y los microbios se van.

Si a sus casas llega el sol, procurad dejar las persianas abiertas cuando no estéis. Es una pena desperdiciar este regalo.

La casa que hice en Buenos Aires, donde vivimos 10 años, la proyecté para que el sol la acariciara a lo largo del día. La casa se abría en abanico mirando al Norte (la mejor orientación en el hemisferio sur). Al ubicarla en el terreno cuidé que los altos eucaliptos que rodeaban el predio no impidieran la entrada del sol cuando los rayos alcanzan su inclinación más baja en los meses invernales, los más fríos del año. En la galería norte coloqué una glicina, planta trepadora de hojas caducas que da sombra en el verano, permite que el sol entre en el invierno y en la primavera inunda el aire con su perfume y su belleza.

Si prevén mudarse, tengan por favor en cuenta la presencia del Sol, observen si los cuartos principales de la casa o el piso donde vivirán miran al sol en algún momento del día.

En el hemisferio norte la mejor orientación es hacia el sur. Durante los meses fríos, por la fachada de ese lado los rayos solares penetrarán profundamente en las habitaciones. Luego, a medida que se acerque el verano, la presencia directa del sol se irá acortando. En los meses más cálidos los rayos alcanzarán su mayor acercamiento a la vertical y no entrarán, o entrarán menos, en la vivienda.

Barcelona tiene una latitud de 41º 23′ Norte. En consecuencia, el recorrido del Sol en invierno será corto y las fachadas que miran al este y al oeste tendrán pocas horas soleadas. Esta escasez de Sol empeora si delante de nuestras casas hay edificios que nos hacen sombra. En verano será lo opuesto: Sol durante varias horas y calor dentro de la casa. Si la orientación gira un poco y la fachada de la casa mira al sudeste o al sudoeste, el tiempo de sol será un poco más largo en invierno y un poco más corto en verano.

Los cuartos que miren al norte serán los más pobres de sol, éste no los acariciará nunca directamente. Tal carencia no sólo dolerá en los bolsillos por la mayor necesidad de calefacción, sino que también puede afectar la salud, principalmente la de los niños y de las personas con defensas bajas.

En resumen, en invierno el sol siempre es bienvenido, mire la casa al sur, al este o al oeste. Y en el verano, si pega fuerte… Pero ése ya es tema para otro post.

Ya pensando en la primavera vuelvo a las glicinas

Ver también http://www.victoriachamo.com/nota06.html