Nuestra casa y las emociones 1 – La pareja

Nuestra casa y las emociones

La terapia del hábitat

 

En nuestra vivienda no siempre resulta fácil caminar al mismo ritmo que la vida. A veces nuestra historia personal y nuestras emociones, nos impiden responder con fluidez a las necesidades del grupo familiar.

En mi práctica como arquitecta y terapeuta del hábitat trabajo con las familias los aspectos arquitectónicos y de salud en el hábitat, unidos a los aspectos emocionales de las relaciones entre los miembros de la familia y el uso de los espacios.

Como dice el refrán “Cada casa es un mundo”, cada familia es única con su historia y sus particularidades. Pero existen situaciones comunes acordes a las diferentes etapas de la vida en la que se encuentra la familia a las que me referiré en una serie de notas.

Esta es la primera y se refiere al comienzo de la familia: la formación de la pareja. En las notas siguientes abordaré sucesivamente la llegada del primer hijo, los niños pequeños, la edad escolar, la adolescencia y cerrando el ciclo, la partida de los hijos ya jóvenes, la vuelta a la vida en pareja.

La formación de la pareja                   

Construir el nuevo nido                                                        

El comienzo de la pareja en una nueva casa es variado. A veces parten del “en tu casa o en la mía”, otras se instalan en una vivienda vacía a la cual llevan sus cosas, su historia y juntos van armando ese nuevo espacio donde desarrollarán su vida.

Esta etapa no siempre es fácil e idílica como muestran aquellos cuentos que leíamos en la infancia: “el príncipe y la princesa, se casaron…vivieron en el palacio…fueron felices…y comieron perdices…” En esta etapa inicial de la vida en común se generan tensiones, discusiones y hasta puede llegarse a rupturas de la pareja a pesar del amor que los une. Es difícil que dos personas compartan los mismos gustos y necesidades espaciales, arquitectónicas y de apego o no a los objetos que los rodean.

Respecto al uso de los espacios se suelen manifestarse conflictos latentes acerca del poder o el sometimiento de uno de los miembros de la pareja al otro. Los espacios de la casa no tienen todos la misma jerarquía o el mismo tamaño.

Encontrar el sitio adecuado para que cada uno sienta que no ha perdido su identidad lleva tiempo y un darse cuenta de lo que está pasando.

Cuándo la vivienda es pequeña, o es un estudio las cosas se complican mucho más aún. Hay que encontrar “los rincones” donde cada uno pueda identificarse con quien es donde está su historia y sus objetos que la materializan.

La ayuda que he podido proporcionar en estos casos ha sido una actitud de escuchar y acompañar a cada miembro de la pareja en un darse cuenta sobre lo que necesita para sentirse bien en ese nuevo espacio compartido. Esta experiencia me permite ahora enumerar algunos temas y formular sugerencias que pueden ser útiles para otras parejas.

  • Que cada uno pueda definir qué espacios quiere compartir y cuál desea como lugar propio, el que quiere conservar para sí.
  • Que esta nueva vivienda no necesariamente tiene que ser un “borrón y cuenta nueva”.
  • Que la historia anterior que ha vivido cada uno, antes de formar la pareja, está también presente y que hay que dejar que se manifieste en los objetos que quieren conservar porque son importantes para él o para ella (aunque al otro no le gusten).
  • Que el uso de la vivienda en pareja facilite el uso creativo de los espacios.
  • Que gestionar la convivencia no tiene por qué significar una pérdida de la identidad.

pareja con manzanaUna vez aclarados estos temas y otros que puedan ir surgiendo en cada pareja, les será mucho más fácil resolver los aspectos materiales y arquitectónicos necesarios para el funcionamiento de la vivienda. Y podrán así “Vivir felices comiendo perdices…” con comprensión y armonía.

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Dormir en armonía

       Y finalmente he vuelto a dormir bien…..

He desatendido estos últimos meses el blog ya que decidimos mudarnos y fue una larga búsqueda hasta que encontramos un piso bastante confortable.

Ya instalados la primera noche dormí bien, como me sucedía antes, pensé que sería porque estaba muy cansada, pero no, el placer de dormir tranquila permanece.

Buscamos un nuevo piso porque el sitio donde vivíamos nos resultaba pequeño. Era lo único de aspecto agradable que habíamos encontrado en Barberà del Vallès.

Voy a explicarles cómo era aquel piso y cómo sus características se relacionan con el mal dormir, ya que el ejemplo puede ayudar a otras personas a entender algunas de las causas de que duerman mal.

El piso de Barberà, de construcción relativamente nueva ‒ya tiene 6 años‒, es estándar para clase media, en un nuevo barrio destinado principalmente a familias en crecimiento con niños pequeños. El diseño y la distribución de las habitaciones que proyectaron los arquitectos son buenos, pero los materiales no. Prima la apariencia y no la calidad. Aparentemente pisos, puertas y armarios son de madera de haya, pero no, todo es imitación: plástico veteado como si fuese madera. (Este truco reconoce implícitamente que la madera es mejor.) Los muros no son de ladrillo (o tocho como le dicen en algunos lugares) sino de paneles de yeso que se apoyan sobre una estructura reticular de perfiles de aluminio, sistema que se usa mucho actualmente por la rapidez de su montaje en obra. Por suerte la pintura no era de plástico impermeable, permitiendo así el paso del aire entre moléculas.

Consciente de los problemas que estos materiales causan a la salud, puse especial cuidado en contrarrestarlos mediante el amueblamiento del piso. Elegí muebles de madera, cortinas y cubrecamas de algodón y plantas, muchas plantas para absorber los iones positivos que provoca el exceso de superficies plásticas. (Ver más información en la nota https://habitarenarmonia.wordpress.com/2011/02/01/las-plantas-nuestras-amigas-filtros-vivos-del-aire/)

Pero no fue suficiente, en medio de la noche me despertaba sintiéndome como eléctrica, alterada. En un congreso de Bioarquitectura le pregunté a Mariano Bueno si esos muros con una retícula de perfiles de aluminio tan comunes en la construcción actual, afectan a la salud, me dijo que no, pero sólo si los perfiles de aluminio tenían descarga a tierra. No tenía a quien preguntar, pero deduje que lo más probable era que no la tuviera aquel edificio de construcción rápida (producto de los negocios fáciles de la burbuja inmobiliaria). Y porque, además, hay poca conciencia sobre los perjuicios a la salud que ocasiona el exceso de metales en los edificios. El problema no tenía solución.

También observé que había una excesiva contaminación electromagnética; por las noches nosotros apagábamos el modem, pero al menos 14 vecinos los mantenían permanentemente encendidos. Una potente antena telefónica a dos calles de nuestro piso multiplicaba la radiación en la zona. No dormía bien porque sufría un ataque electromagnético. (Más información en https://habitarenarmonia.wordpress.com/2011/05/31/contaminacion-quimica-y-electromagnetica-en-los-hogares/.

Convencer a los vecinos de un edificio grande de que apaguen el modem por las noches es muy difícil. Existe una solución: colocar pantallas que rechacen la contaminación electromagnética en ventanas y muros exteriores. No quisimos hacer esa inversión en un piso, aunque bonito, con tantos problemas para la salud y que, además, nos resultaba pequeño.

Así que nos fuimos y la solución de mudarnos fue acertada. Esta vez nos dimos tiempo para buscar con cuidado. Tuvimos que cambiar de ciudad, afrontar la mudanza con todo el trabajo y el gasto que implica. Pero valió la pena: ¡he vuelto a dormir!, y por las noches ya no me despierto sintiendo el cuerpo electrizado.

Dejé pasar un tiempo antes de escribir esta nota, para observarme. Ahora puedo decir que dormir bien, sin contaminaciones varias y respirando un aire más puro, es un regalo. Estoy tranquila, me agrada estar en el dormitorio, disfruto el despertar…

Para aumentar el confort en el dormir, les envío una lista de elementos que deberían tener en cuenta al amueblar un dormitorio:

  • Ubicación de la cama. Colocadla en un sitio protegido del cuarto, donde no la afecten ni las corrientes de aire ni las energéticas. Apoyad el cabezal de la cama contra una pared.

  • Los colores. Evitad los colores estridentes. Convienen los pastel o azul, verde y rosa claros.

  • Materiales. Para evitar la contaminación y reducir la producción de iones positivos, evitad los plásticos y derivados sintéticos. En lo posible, que muebles, cortinas, ropa de cama, pinturas y suelos sean de materiales naturales.

  • Alejar en lo posible el espacio de dormir de cables, tomacorrientes y aparatos eléctricos. Lo ideal es que estos elementos tampoco estén del otro lado de la pared donde está la cama, se transmite a través del muro. Apagar el modem y mantener el celular lejos de la mesa de noche.

  • Iluminación. Evitar las luces artificiales estridentes.

  • Cuidar la calidad del aire dando al cuarto una ventilación suficiente.

  • Mantener despejada la pared donde se apoya el cabezal de la cama, sin muebles, estantes con libros, espejos, cuadros u otros elementos que puedan alterar la tranquilidad.

  • Espejos. Para una mayor tranquilidad es aconsejable que no se vean en los dormitorios. Un buen lugar es detrás de una puerta del armario.

  • Cuadros, adornos. En lo posible que no estén ni frente ni atrás de la cama sino en otros sitios del cuarto. Elegid con cuidado los cuadros y adornos que distribuyan en el cuarto. Que transmitan tranquilidad y armonía.

Les deseo felices sueños y un despertar armonioso. Hasta la próxima

La peluquería en armonía

Nadine Labaki en Caramelo

 

 

….. relajarse y disfrutar

Fui a la peluquería de mi compañera Montse en Badalona y pasé una tarde muy agradable, disfrutando de ver ese grupo de mujeres, trabajando unas y muy a gusto otras al observar cómo se transformaban, ese nuevo semblante de mujeres guapas.

Se sentía la armonía del lugar. La calidad humana es la primera condición para que un espacio público o privado funcione en armonía. El buen trato, familiar y de toda la vida, convierte a esta peluquería en un lugar de referencia para las clientas. Saben que pueden confiar no sólo en la profesionalidad del trabajo de cortar, teñir y otros, sino que también las van a tratar bien y que cuidarán de ellas como persona.

Recordé el film Caramelo (2007) dirigido por Nadine Labaki, en el que también actúa. La historia transcurre en un salón de belleza de Beirut, cálido y acogedor, donde las mujeres comparten problemas cotidianos y se apoyan para hacer frente a su andar por la vida. Desconozco las historias que dan vueltas en este local de Badalona, pero en el poco tiempo que estuve escuché a una abuela contar cómo estaba su familia, a una mujer embarazada saludar con calidez a la dueña, con su niña que todo lo miraba con alegría.

En cuanto a lo estrictamente arquitectónico, puedo decir que su decoración, por no estar dentro de las corrientes minimalistas actuales con línea fashion y música de desfiles incluida, como es la moda en muchas peluquerías, crea un ambiente más confortable y tranquilo. El violeta de su fachada y el rosa morado del interior, sumado a un estilo clásico, son una buena combinación.

Para mejorar la calidad del aire Montse ha comenzado a poner plantas. Seguir por este camino ayudará no sólo a  que peluqueras y clientas respiren mejor: el aporte que brinda la naturaleza con sus tonos verdes acentuarán la armonía del lugar.

Foto de Nina Leen

Foto de Nina Leen

Nuestra casa en tiempos de crisis

     Y como sortearla…………

Nuestra vivienda nos preserva del frío y del calor, nos permite guardar nuestros alimentos, descansar y dormir, juntar fuerzas, desarrollarnos, crecer y estar en este mundo. Es una extensión material de nuestro cuerpo físico, emocional y espiritual. Muchas veces necesitamos que ella nos proteja y acune como una madre a su bebé.

En estos difíciles tiempos de crisis no podemos dejar de mencionar a las numerosas personas que han perdido sus viviendas, o temen perderlas, a causa de este perverso sistema que los dibujó como propietarios con compras de su piso con cuotas de alquiler pagaderas a 40 años y cuyos verdaderos dueños son los bancos.

Muchas familias que quedaron ligadas a la trampa de las hipotecas se dan cuenta que aunque la familia cambie, ya sea por separación de los cónyuges, crecimiento de los hijos o incorporación de un familiar, no pueden cambiar fácilmente de vivienda. No hay quien la quiera comprar y no se la pueden devolver a los bancos.

Un dato real para mucha gente es que por un tiempo (no sabemos cuán largo será) los propietarios y los que pagan hipotecas deberán permanecer en el lugar donde viven aunque las viviendas sean pequeñas o no respondan a sus nuevas necesidades.

Son tiempos para desarrollar nuestra imaginación y rescatar habilidades y conocimientos manuales olvidados. La necesidad de achicar gastos nos ayudará a descartar costosas y volátiles modas pasajeras.

Éstas son algunas sugerencias para reformar nuestra vivienda en tiempos de crisis:

  • Armar un proyecto común a las necesidades de cada uno de los integrantes de la familia con el objetivo de acondicionarla para que todos se sientan bien en ella.

  • Despegarse un poco de los muebles que se fabrican para armar, aparentemente bonitos y modernos pero de mala calidad, ya que no resisten el uso familiar intensivo. Generalmente son pan para hoy y hambre para mañana.

  • Rescatar viejos muebles de la familia o de segunda mano y reciclarlos con lijados, pinturas o tapizados caseros.

  • Volver a los materiales nobles que duran más y dan seguridad y apoyo. Como por ejemplo hacer estanterías caseras o reformas en la cocina con tablones de madera.

  • Reutilizar viejas telas escondidas en nuestras casas, para hacer almohadones, centros de mesa u otros detalles que den toques de color a la casa.

  • Hacer objetos útiles reciclando viejas cajas, paneras, botellas u otros que suelen encontrarse al hurgar entre esos objetos descartados que se acumulan en todas las casas.

  • Y no olvidarse del color. Pintar paredes y muebles es una actividad en la que pueden participar todos, aunque sea sin la perfección que lograría un profesional. El color renueva la calidad de los espacios y puede aportar luz, alegría, tranquilidad, lo que ustedes necesiten en este momento. Para más información ver: https://habitarenarmonia.wordpress.com/2011/06/16/los-colores-y-la-armonia-en-nuestra-vivienda/

 

 

 

 

 

El año que comienza es un buen motor para comenzar nuevos proyectos y, con creatividad, imaginación y colaboración de todo el grupo familiar, podremos rearmar lugares y espacios que nos representen, acordes a nuestras necesidades actuales, y que nos ayuden a que nuestra vida fluya armónicamente.

Libertad en la casa de los niños pequeños


Nuestro bebé comienza a caminar, nos alegra tanto verle dar sus primeros pasos, una gran emoción nos invade. A medida que se afirman sus pasos se interesa cada día más por todo lo que lo rodea, cada día adquiere más rapidez en sus movimientos. Primero recorre sólo los cuartos y luego lo investiga todo. No hay nada en la casa que sus manitas inquietas no quieran tocar, sentir, llevarse a la boca.

Es el momento del gran dilema. ¿Qué hacer con esta casa montada para que dos adultos vivan confortablemente? Los peligros acechan por todas partes: mesas bajas con ángulos vivos que pueden dañarlo, objetos pequeños que puede tragar, tomacorrientes peligrosísimos que esos hermosos deditos quieren explorar. Una alternativa posible es transformar la casa para que todos podamos desplazarnos en ella con libertad.

Esto fue lo que hicimos cuando nació nuestra primera hija, lo cual nos facilitó mucho la convivencia. Menos “no esto” y “no aquello”, menos dolores de espalda de tanto correr tras el niño y levantarlo a cada rato, menos golpes y accidentes, más posibilidades de juego e investigación.

Una posibilidad es eliminar los peligros hasta la altura a la que llegan sus manos, subir los objetos potencialmente dañinos o que no queremos que alcancen. Este cambio sólo sirve hasta que aprende a subirse a las sillas, pero para entonces ya será más grande y resultará más fácil convencerlo de que hay cosas que no puede o no le conviene tocar.

Llegar a trabajar o cocinar de nuevo con tranquilidad lleva tiempo, aprender a entretener al niño en la cocina o en nuestro lugar de trabajo para que podamos dejar de controlarlo minuto a minuto es un objetivo que aunque nos mueva a realizar cambios en nuestra casa vale la pena alcanzar.

A esta edad a los niños les gusta sacar y poner objetos, y si no son sus juguetes mejor aún. La cocina es para ellos un mundo fascinante, con puertas que se abren y revelan una infinidad de objetos de tamaños y colores diferentes, cajones que al abrirse muestran cosas desconocidas de formas y tamaños variados.

Podemos optar por una solución intermedia: que puedan acceder libremente a las partes más bajas de los muebles y reservarnos las zonas más altas. Si ponemos a su alcance lo menos peligroso e interesante a la vez, entregarles esa zona como la suya, su interés por explorar más arriba decrecerá. ¿Y qué reservar para su zona? Pues cacerolas viejas, cuencos, cajas y botellas de plástico, objetos de madera torneada… Objetos que puedan manipular a su gusto sin lastimarse ni romper nada, meterlos y sacarlos de esos cajones y estantes bajos que al poco tiempo serán su lugar de juego, un mundo de maravilla.

Mi hija disfrutaba mucho en la cocina mientras cocinaba, compartíamos el espacio y era su alegría tener acceso y usar objetos que los adultos usan cotidianamente.

Para terminar, les ruego que no olviden el peligro de los muebles con aristas o ángulos filosos. Las mesas se pueden tapar con manteles, si son de vidrio mejor guardarlas hasta que crezcan o cubrirlas con lienzos bien gruesos.

Y con la casa transformada, a disfrutar todos de esos momentos maravillosos en el que el mundo se abre a los ojos del niño. Deseando que ese espíritu investigador lo conserven toda la vida. Y, quizá, que nosotros mirándolos también volvamos a tenerlo.

Vivir en casas sanas sin wifi

 

 

 

…. y la contaminación electromagnética

Estoy en un pueblo en el interior de Mallorca, la mayoría de sus casas son de piedra con paredes de 60 centímetros de espesor. En algunas calles, donde sólo transitan los coches de sus vecinos, los niños juegan y las señoras en sus sillas conversan y disfrutan del aire fresco y la brisa que corre cuando va cayendo el sol.

A este pueblo cercano a la montaña no llega el wifi; tampoco hay cableado para ADSL.

Experimentar nuevamente esta paz electromagnética es un gran descanso para mis neuronas, lo percibí al día siguiente de llegar pero preferí esperar una semana más para escribir esta nota y comprobar si continuaba la nueva sensación. Tengo la cabeza más despejada, a pesar del intenso calor la mente está libre. Me recuerda a lo que sentía cuando dejé de fumar, cuanto mi mente también se aclaró y amplió.

Los efectos de la contaminación electromagnética son contundentes, sólo por haber experimentando que falta puedo hablar con mayor convicción sobre este tema. En Barcelona vivo en una comunidad con cinco años de antigüedad donde aunque apagues tu conexión a ADSL durante las noches y cuando no la usas, si cliqueas “redes disponibles” descubres que casi quince usuarios la tienen siempre encendida. Las ondas electromagnéticas atiborran el espacio, te penetran día y noche sin descanso y tu cuerpo y tu mente se resienten y enferman. (Para mas información ver https://habitarenarmonia.wordpress.com/2011/05/31/contaminacion-quimica-y-electromagnetica-en-los-hogares)

Pensar que hay gobiernos que, creyendo que van a dar un servicio beneficioso para la comunidad, quieren instalar una conexión wifi en toda la ciudad. En Argentina, en la ciudad de Buenos Aires, hay parques públicos que son zona wifi. Espero que los pájaros, más sensibles que los seres humanos, se hayan ausentado a tiempo como se ha comprobado en otros sitios.

¿Habrá qué huir de los grandes centros urbanos y vivir en aldeas que, por su pequeñez, son poco rentables para las nuevas tecnologías que muchos quieren instalar? ¿Será esa la única manera de salvar nuestras neuronas? Parecería que, por el momento, irse de la ciudad es la única posibilidad. De modo que, si están pensando en mudarse, esta decisión puede ser digna de tener en cuenta.

Los colores y la armonía en nuestra vivienda

  

El mundo es de colores, donde hay luz, hay color. Para vivir armoniosamente en nuestra vivienda, un buen paso es observar cómo utilizamos los colores, cuáles son los dominantes, cuáles preferimos, y si sentimos los ambientes muy fríos o excesivamente cálidos.

El Feng Shui relaciona los cinco elementos (agua, madera, fuego, aire, tierra) con colores representativos; el estudio de su aplicación es fundamental para armonizar los espacios. La psicología del color y su aplicación en cromoterapia han ampliado la visión que se tenía sobre el uso del color en la arquitectura, conocimiento que hoy se aplica tanto en edificios comerciales como en hospitales para obtener respuestas específicas de las personas que estén en ellos.

Todos experimentamos una reacción física y emocional ante la sensación que nos produce un color: frío, calor, bienestar u opresión. Aunque estas determinaciones pueden ser subjetivas, investigaciones realizadas han demostrado que son corrientes en la mayoría de las personas y están determinadas por reacciones inconscientes y también por asociaciones relacionadas con la naturaleza.

Tales sensaciones están asociadas también a las connotaciones sociales que les adjudica la cultura a la cual pertenecemos. Por ejemplo: el blanco simboliza la muerte en algunos países orientales; para la cultura occidental, es luz y pureza.

Los colores elementales son los tres primarios, los tres secundarios que resultan de combinar dos primarios, más los dos colores acromáticos, el blanco, combinación de los tres primarios, (síntesis aditiva: colores luz) y el negro, la ausencia de los tres. De los primarios se obtienen la totalidad de los colores divididos en dos grandes grupos, los fríos (azules, verdes y violetas) y los cálidos (amarillos, rojos y anaranjados).

En el mundo están presentes todos los colores, y las sensaciones de placer o desagrado están relacionadas con la preponderancia de unos sobre otros, la intensidad de los mismos y si son o no adecuados para los espacios donde se encuentran.

Mirar un paisaje rural, un bosque, una cascada, un parque, es un placer visual, nos tranquiliza y armoniza. Generalmente predominan variedad de verdes con toques de otros colores, el azul del agua y del cielo, los múltiples colores de las flores, los marrones de las tierras. A los colores vivos no los encontraremos en grandes áreas, sólo como acentos o pequeñas toques de animación.

 Veamos como llevar esa armonía a nuestras casas.

  • Poner atención en los grandes planos de color, paredes y pisos.

Las paredes son la base donde se apoyarán muebles y elementos accesorios y decorativos. Sus colores son los más fáciles de cambiar. Un muro con mucha presencia debido a un color intenso, puede absorber al resto. Es esencial cuidar la intensidad de los colores que usemos. Por lo general es preferible darles a las paredes colores pastel o neutros, para luego agregar tonos intensos en áreas menores y donde sea preciso.

Observemos que el color utilizado en los pisos sea un buen sostén. Si tiene demasiada presencia –un rojo intenso por ejemplo puede desequilibrar al conjunto. También podemos restarle intensidad a los otros colores utilizados como en el caso de tener un piso gris. Un piso gris, en cambio, puede restarles intensidad a los demás colores. Los colores tierra, o la madera, son un buen apoyo para sostener al conjunto.

  • Ver cuales son los colores que queremos conservar: los de los muebles y cortinas, por ejemplo.
  • Tener en cuenta la luminosidad de los espacios. El color y su intensidad serán distintos para un cuarto con poca luz natural o uno muy luminoso.
  • Tener en cuenta las características emocionales de cada miembro de la familia. Las personas nerviosas, hiperactivas, dispersas o excitables deberían evitar colores demasiado cálidos (rojos, amarillos, anaranjados o muy chillones). Les conviene usar colores neutros y suaves que serenan y tranquilizan. Una persona tímida, apática o con tendencias depresivas no debería vivir entre colores muy fríos (negro, azul oscuro) o grises. Será mejor que utilice colores cálidos y luminosos.
  • Ver el uso que tiene cada espacio de la casa, algunos colores se adecúan más que otros a la actividad que realicemos.

Los colores ideales para el descanso y la relajación son los suaves: azules pastel, rosados, lilas claros…

En el comedor no conviene abusar de colores chillones. El anaranjado, que estimula el apetito, debería utilizarse en pequeñas proporciones sobre colores cremosos o amarillos suaves.

En la cocina pueden utilizarse tonos tierra (ocres, teja, beiges y otros), evitando la frialdad que no estimula el placer de cocinar.

En un recibidor pueden utilizarse colores claros, luminosos, alegres que inviten a entrar con buen ánimo.

En la estancia, espacio de distensión y encuentro colectivo, podemos recrear en parte los colores de los espacios naturales con verdes claros y notas de otro color.

  • Y tener mucho en cuenta el gusto personal. No utilizar colores que no les gusten aunque estén de moda o se los recomiende el experto en Feng Shui.

No olvidemos que así como en el mundo están todos los colores. En cada estancia de nuestra casa también deberían estar, aunque sea en pequeñas cantidades, para que no se pierda el equilibrio del conjunto.