Contaminación química y electromagnética en los hogares

En la nota  de Rosa Montero “Por qué  la mantequilla no se pone rancia” publicada en la Revista del País del domingo 29/05/11, menciona dos enfermedades que actualmente no están reconocidas por la OMS, la sensibilidad química y la electrohipersensibilidad. Entre el 18 y el 21 de mayo de 2011 se llevó a cabo en el Colegio de Arquitectos de Catalunya el Congreso de Bioarquitectura, con gran acierto y sensibilidad social sus organizadores invitaron a dos afectados de estas enfermedades.

Los testimonios de ambos fueron un contacto duro con esta realidad que muchos no quieren o no pueden ver. Hace 5 años Cristina Esteban trabajaba junto a otros 120 empleados en una oficina que fue reformada, a los tres días de colocados los nuevos pisos al entrar a trabajar sufrió graves trastornos respiratorios y gastrointestinales. A partir de ahí comenzó su largo periplo por hospitales, médicos, etcétera.

   Su vida ya no es vida, sólo puede comer productos ecológicos, no puede aspirar ningún perfume, su vida social está muy limitada, sólo al entrar a un sitio cerrado comienza a perder fuerzas, todas las personas que la rodean emiten las sustancias contaminantes que contienen los desodorantes y los perfumes, tuvo que reformar su casa. A pesar del tiempo transcurrido no puede volver a incorporarse a su trabajo, ha tratado de hacerlo pero a los 40 minutos de permanecer en el lugar nuevamente no podía respirar y la ingresaron rápidamente a la sala de urgencias del hospital cercano. Cristina con gran valentía concurrió al Congreso a sabiendas de que iba a estar una semana sin fuerzas, en cama, por las emisiones de los presentes en el Congreso, pero quería dar a conocer a los profesionales de la arquitectura lo que ellos pueden provocar en el las personas utilizando productos altamente contaminantes. También estaba muy preocupada por sus compañeros de trabajo que periódicamente tenían afecciones pulmonares y gastrointestinales con una sintomatología menos intensa pero lo suficientemente recurrentes como para demostrar que esas sustancias químicas permanecen mucho tiempo y que afectan a todas las personas que se encuentran en el lugar.

Oriol Badell afectado de electrohipersensibilidad concurrió al Congreso con protectores, los organizadores pidieron a los participantes que apagáramos todos los móviles y aparatos electromagnéticos en uso. Igualmente en el lugar quedaban emisiones. En el año 1996 Orioll vivía en un ático cuando comenzó a tener los primeros síntomas, en los áticos se concentran las emisiones propias de las antenas del edificio y la de los vecinos.

Luego de mucho andar ha logrado manejarse con su hipersensibilidad pero no puede ni estar cerca de un televisor, ni que hablar de usar móviles, ni WI-FI. Su vida cambió completamente, dada su facilidad para detectar sitios con emisiones electromagnéticas trabaja en  radioestecia.

Todos estamos expuestos a estas sustancias contaminantes, es difícil enfrentar a los medios de difusión masiva para que la gente use con más cuidados los móviles, el Wi- Fi, etcétera, etcétera. Inhalamos diariamente sustancias químicas innecesarias que se encuentran en los artículos de limpieza, no podemos escribir si no es en una computadora, todavía podemos comprar jabones en pan como los de antes, sin contaminantes, pero no podemos volver a escribir en nuestra vieja máquina de escribir, sin conexión eléctrica ni hondas electromagnéticas, no conseguiríamos los repuestos, tendremos que volver al cuaderno y al lápiz.

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