Vivienda y relaciones familiares y sociales

Vivienda y relaciones familiares y sociales

La vivienda es la extensión de nuestro cuerpo. En ella, además de expresarnos y vivir como personas, también interactuamos como seres sociales, ya sea que vivamos en una familia tradicionalmente constituida o la compartamos con otros parientes o amigos.

Si vivimos solos será más fácil verla como una extensión de nuestra piel, ya que no compartiremos espacios en la vida cotidiana..

Existen pocos espacios totalmente privados para el individuo, la vivienda es una extensión de nuestro cuerpo físico, pero su uso generalmente lo compartimos con otros.
En este espacio compartido proyectamos nuestras dificultades y nuestros logros en las relaciones familiares y sociales.                                          

En el reparto y el uso de los espacios podemos observar como interactuan estas relaciones. Su tamaño y ubicación se relacionan directamente al rol que ocupa cada miembro dentro del grupo familiar.

Tradicionalmente, a la mujer se la relegaba a los espacios de servicio (cocina, comedor), mientras que el hombre ocupaba el escritorio, junto a la entrada de la vivienda, en el área de recepción. La sala recepción sólo se usaba para las fiestas o cuando venían parientes o amigos. Los niños funcionaban como elementos circulantes que conectaban el adentro y el afuera, con un uso intensivo de los espacios abiertos, más próximos al área de servicios.

La familia ha cambiado, en muchos casos los roles del hombre y la mujer en el ámbito familiar ya no son los mismos. Se ha modificado también el uso de la vivienda y de algunos de sus espacios. La tipología y tamaño de las nuevas viviendas también es distinta.

Nos resulta más fácil observar cómo ha sido utilizada la vivienda históricamente que ver cómo la usamos ahora, analizar qué espacios usamos individualmente, qué espacios compartimos armoniosamente, qué espacios compartimos con dificultad.

El análisis del uso afectivo y emocional de la vivienda, de los espacios de poder, los espacios no usados y los espacios-problema, de los lugares queridos y los rechazados, nos ayudará a entender un poco más las relaciones existentes en nuestro grupo familiar.

Si en algún sitio de nuestra vivienda nos sentimos incómodos sin saber por qué, si por más bonita que la pongamos con hermosos muebles, si la pintamos y la decoramos muy bien pero sentimos que en ella algo no funciona o nos molesta, tendremos que modificar algo más profundo, tal vez ligado a las relaciones familiares y al uso de los espacios comunes y privados.

Ver nota en http://www.victoriachamo.com/nota05.html

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  1. […] Actualizados : Vivienda y relaciones familiares y sociales Percepción de la energía por los niños pequeños La energía en el […]

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