Limpieza y mantenimiento de nuestra vivienda

Limpieza y mantenimiento de nuestra vivienda

Todos los días al levantarnos necesitamos lavarnos, bañarnos, cepillarnos los dientes, eliminar los residuos que deja nuestro cuerpo, las células muertas, la grasitud que creamos. Nuestro cuerpo es materia, y la materia se transforma, parte de ella se degrada permanentemente y nuestro cuerpo necesita limpiarse y mantenerse.

Nuestro hábitat también se degrada, la materia se gasta o se cubre de tierra y residuos propios y ajenos. Nuestra vivienda es la extensión de nuestro cuerpo físico y cuidar y mantener en buen estado nuestro hábitat equivale a cuidarnos y amarnos a nosotros mismos.

Les propongo hacer un recorrido mental por nuestra vivienda, mirando cómo la limpiamos, cómo la mantenemos, si estamos atentos a su necesidad, si respondemos rápidamente a cada deterioro, si queremos mirar lo que ocurre con el paso del tiempo, si enfrentamos rápidamente los arreglos que nuestra casa nos pide a gritos. O si, por el contrario, nos dejamos estar.

Analicemos ahora un día cualquiera de nuestra vida y miremos qué atención le damos a nuestro cuerpo y qué atención le damos a nuestra vivienda. Ambas tareas están permanentemente relacionadas entre si.

Por ejemplo: cocinamos para comer y dar energía a nuestro cuerpo, y luego tenemos que limpiar lo que ensuciamos. Este momento está claro para todos. ¿Pero qué pasa con el resto de la casa? ¿Qué nos pasa si se rompen los caños, hay filtraciones en el techo, la humedad sube por las paredes u ocurre algún otro desperfecto?

Si el desperfecto permanece mucho tiempo, afectará nuestra salud, no sólo por el efecto directo de la humedad en la vivienda, sino por el deterioro físico y emocional que sufrirá nuestro ser como réplica de ese “cuerpo físico ampliado” que es nuestra vivienda.

Arreglar y limpiar diaria o periódicamente nuestra vivienda es el equivalente al cuidado permanente que requiere nuestra persona.

Ocuparnos personalmente de nuestra casa nos ayuda a apropiarnos de nuestro cuerpo físico y de su necesidad. Los especialistas recomiendan, en momentos de gran confusión emocional, limpiar y ordenar nuestra vivienda, ordenar y limpiar nuestro cuarto. Deshacernos de las cosas inútiles y viejas puede traer tranquilidad a nuestra mente y a nuestro espíritu.

Ver nota  en http://www.victoriachamo.com/nota02.html

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