El aire que respiramos

El aire que respiramos. ¿Por qué no lo mejoramos?, es fácil

La industrialización, las grandes concentraciones urbanas, la motorización y la falta de vegetación urbana son los principales causantes de la contaminación atmosférica. El aire es cada vez más insalubre en las ciudades.

Vista aérea de Barcelona

Actualmente la contaminación del aire en las ciudades de Barcelona y Madrid es un tema de debate en el gobierno nacional y en el autonómico de Barcelona, reflejado en la prensa de estos días. Más detalles sobre la contaminación en Barcelona (*)

Mejorar el aire en las ciudades es una gran batalla. Pero, ¿por qué no empezar por lo que tenemos más a mano: el aire en la casa o el piso donde vivimos?

Nuestras células se alimentan con el aire que respiramos, es algo aparentemente tan natural que lo usamos sin pensar. Los padres que se ocupan a conciencia de la salud de sus hijos cuidan los alimentos que consumen ‑vemos que cada día aumenta el consumo de alimentos ecológicos, pero no prestan igual atención a la calidad del aire que respiran.

La toxicidad del aire debida a un excesivo número de iones positivos causa estrés, enfermedades respiratorias, debilidad, insomnio y otras afecciones. Nos faltan los iones negativos, que son abundantes en paisajes abiertos, como el campo, la sierra, las montañas o la orilla del mar.

Los ambientes que habitamos están altamente cargados de estática, provocada por el uso de alfombras de material sintético; de pisos, revestimientos y muebles que parecen de madera pero son de plástico, de televisores, el aire acondicionado central, los tubos fluorescentes y los ordenadores. Todos ellos vuelven poco respirable el aire debido al exceso de iones positivos. La polución atmosférica también contribuye al empobrecimiento de una sana ionización.

Para proteger la calidad del aire en nuestras casas debemos estar atentos a todos esos elementos contaminantes, que se han vuelto tan habituales que no advertimos sus efectos perniciosos para la salud.

Mejoremos entonces el aire que nos alimenta, para lo cual disponemos de eficaces amigas que pueden ser nuestras aliadas: las plantas. Si las invitamos a que vengan a casa y se queden allí, con ellas entrarán los iones negativos de los que son grandes productoras. Al poco tiempo los ojos verán mejor, bronquios y pulmones se abrirán más, respiraremos mejor y nuestra salud quedará agradecida.

(*) http://www.ecologistasenaccion.org/article19576.html

http://www.ecoticias.com/co2/28044/

http://domosalud.blogspot.com/2009/01/contaminacin-atmosfrica-en-barcelona.html

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