Movimiento para armonizar nuestro cuerpo

Invitación clase abierta en Barberà del Vallès

Viernes 17 de febrero 19,30horas

MOVIMIENTO EXPRESIVO

Mi cuerpo baila..   mi cuerpo rie..  micuerpo es..

En las clases de gimnasia expresiva nos movemos siguiendo los ritmos del mundo, reconocemos nuestro cuerpo, encontramos nuestra fuerza, armonizamos nuestros centros de energía y llegamos al silencio y la quietud.

Instructora: Victoria Chamo
En mis trabajos actuales integro técnicas orientales, gimnasia consciente, el movimiento expresi-vo del Sistema de Susana Milderman y del Sistema Río Abierto (de Argentina).

SALUS  CORPORE
Av. Virgen de Montserrat 74, Local 2   
Barberà del Vallès
93 718 3885/ 665 535 723/ 656 552 702

Nuestra casa en tiempos de crisis

     Y como sortearla…………

Nuestra vivienda nos preserva del frío y del calor, nos permite guardar nuestros alimentos, descansar y dormir, juntar fuerzas, desarrollarnos, crecer y estar en este mundo. Es una extensión material de nuestro cuerpo físico, emocional y espiritual. Muchas veces necesitamos que ella nos proteja y acune como una madre a su bebé.

En estos difíciles tiempos de crisis no podemos dejar de mencionar a las numerosas personas que han perdido sus viviendas, o temen perderlas, a causa de este perverso sistema que los dibujó como propietarios con compras de su piso con cuotas de alquiler pagaderas a 40 años y cuyos verdaderos dueños son los bancos.

Muchas familias que quedaron ligadas a la trampa de las hipotecas se dan cuenta que aunque la familia cambie, ya sea por separación de los cónyuges, crecimiento de los hijos o incorporación de un familiar, no pueden cambiar fácilmente de vivienda. No hay quien la quiera comprar y no se la pueden devolver a los bancos.

Un dato real para mucha gente es que por un tiempo (no sabemos cuán largo será) los propietarios y los que pagan hipotecas deberán permanecer en el lugar donde viven aunque las viviendas sean pequeñas o no respondan a sus nuevas necesidades.

Son tiempos para desarrollar nuestra imaginación y rescatar habilidades y conocimientos manuales olvidados. La necesidad de achicar gastos nos ayudará a descartar costosas y volátiles modas pasajeras.

Éstas son algunas sugerencias para reformar nuestra vivienda en tiempos de crisis:

  • Armar un proyecto común a las necesidades de cada uno de los integrantes de la familia con el objetivo de acondicionarla para que todos se sientan bien en ella.

  • Despegarse un poco de los muebles que se fabrican para armar, aparentemente bonitos y modernos pero de mala calidad, ya que no resisten el uso familiar intensivo. Generalmente son pan para hoy y hambre para mañana.

  • Rescatar viejos muebles de la familia o de segunda mano y reciclarlos con lijados, pinturas o tapizados caseros.

  • Volver a los materiales nobles que duran más y dan seguridad y apoyo. Como por ejemplo hacer estanterías caseras o reformas en la cocina con tablones de madera.

  • Reutilizar viejas telas escondidas en nuestras casas, para hacer almohadones, centros de mesa u otros detalles que den toques de color a la casa.

  • Hacer objetos útiles reciclando viejas cajas, paneras, botellas u otros que suelen encontrarse al hurgar entre esos objetos descartados que se acumulan en todas las casas.

  • Y no olvidarse del color. Pintar paredes y muebles es una actividad en la que pueden participar todos, aunque sea sin la perfección que lograría un profesional. El color renueva la calidad de los espacios y puede aportar luz, alegría, tranquilidad, lo que ustedes necesiten en este momento. Para más información ver: http://habitarenarmonia.wordpress.com/2011/06/16/los-colores-y-la-armonia-en-nuestra-vivienda/

 

 

 

 

 

El año que comienza es un buen motor para comenzar nuevos proyectos y, con creatividad, imaginación y colaboración de todo el grupo familiar, podremos rearmar lugares y espacios que nos representen, acordes a nuestras necesidades actuales, y que nos ayuden a que nuestra vida fluya armónicamente.

Libertad en la casa de los niños pequeños


Nuestro bebé comienza a caminar, nos alegra tanto verle dar sus primeros pasos, una gran emoción nos invade. A medida que se afirman sus pasos se interesa cada día más por todo lo que lo rodea, cada día adquiere más rapidez en sus movimientos. Primero recorre sólo los cuartos y luego lo investiga todo. No hay nada en la casa que sus manitas inquietas no quieran tocar, sentir, llevarse a la boca.

Es el momento del gran dilema. ¿Qué hacer con esta casa montada para que dos adultos vivan confortablemente? Los peligros acechan por todas partes: mesas bajas con ángulos vivos que pueden dañarlo, objetos pequeños que puede tragar, tomacorrientes peligrosísimos que esos hermosos deditos quieren explorar. Una alternativa posible es transformar la casa para que todos podamos desplazarnos en ella con libertad.

Esto fue lo que hicimos cuando nació nuestra primera hija, lo cual nos facilitó mucho la convivencia. Menos “no esto” y “no aquello”, menos dolores de espalda de tanto correr tras el niño y levantarlo a cada rato, menos golpes y accidentes, más posibilidades de juego e investigación.

Una posibilidad es eliminar los peligros hasta la altura a la que llegan sus manos, subir los objetos potencialmente dañinos o que no queremos que alcancen. Este cambio sólo sirve hasta que aprende a subirse a las sillas, pero para entonces ya será más grande y resultará más fácil convencerlo de que hay cosas que no puede o no le conviene tocar.

Llegar a trabajar o cocinar de nuevo con tranquilidad lleva tiempo, aprender a entretener al niño en la cocina o en nuestro lugar de trabajo para que podamos dejar de controlarlo minuto a minuto es un objetivo que aunque nos mueva a realizar cambios en nuestra casa vale la pena alcanzar.

A esta edad a los niños les gusta sacar y poner objetos, y si no son sus juguetes mejor aún. La cocina es para ellos un mundo fascinante, con puertas que se abren y revelan una infinidad de objetos de tamaños y colores diferentes, cajones que al abrirse muestran cosas desconocidas de formas y tamaños variados.

Podemos optar por una solución intermedia: que puedan acceder libremente a las partes más bajas de los muebles y reservarnos las zonas más altas. Si ponemos a su alcance lo menos peligroso e interesante a la vez, entregarles esa zona como la suya, su interés por explorar más arriba decrecerá. ¿Y qué reservar para su zona? Pues cacerolas viejas, cuencos, cajas y botellas de plástico, objetos de madera torneada… Objetos que puedan manipular a su gusto sin lastimarse ni romper nada, meterlos y sacarlos de esos cajones y estantes bajos que al poco tiempo serán su lugar de juego, un mundo de maravilla.

Mi hija disfrutaba mucho en la cocina mientras cocinaba, compartíamos el espacio y era su alegría tener acceso y usar objetos que los adultos usan cotidianamente.

Para terminar, les ruego que no olviden el peligro de los muebles con aristas o ángulos filosos. Las mesas se pueden tapar con manteles, si son de vidrio mejor guardarlas hasta que crezcan o cubrirlas con lienzos bien gruesos.

Y con la casa transformada, a disfrutar todos de esos momentos maravillosos en el que el mundo se abre a los ojos del niño. Deseando que ese espíritu investigador lo conserven toda la vida. Y, quizá, que nosotros mirándolos también volvamos a tenerlo.

Vivir en casas sanas sin wifi

 

 

 

…. y la contaminación electromagnética

Estoy en un pueblo en el interior de Mallorca, la mayoría de sus casas son de piedra con paredes de 60 centímetros de espesor. En algunas calles, donde sólo transitan los coches de sus vecinos, los niños juegan y las señoras en sus sillas conversan y disfrutan del aire fresco y la brisa que corre cuando va cayendo el sol.

A este pueblo cercano a la montaña no llega el wifi; tampoco hay cableado para ADSL.

Experimentar nuevamente esta paz electromagnética es un gran descanso para mis neuronas, lo percibí al día siguiente de llegar pero preferí esperar una semana más para escribir esta nota y comprobar si continuaba la nueva sensación. Tengo la cabeza más despejada, a pesar del intenso calor la mente está libre. Me recuerda a lo que sentía cuando dejé de fumar, cuanto mi mente también se aclaró y amplió.

Los efectos de la contaminación electromagnética son contundentes, sólo por haber experimentando que falta puedo hablar con mayor convicción sobre este tema. En Barcelona vivo en una comunidad con cinco años de antigüedad donde aunque apagues tu conexión a ADSL durante las noches y cuando no la usas, si cliqueas “redes disponibles” descubres que casi quince usuarios la tienen siempre encendida. Las ondas electromagnéticas atiborran el espacio, te penetran día y noche sin descanso y tu cuerpo y tu mente se resienten y enferman. (Para mas información ver http://habitarenarmonia.wordpress.com/2011/05/31/contaminacion-quimica-y-electromagnetica-en-los-hogares)

Pensar que hay gobiernos que, creyendo que van a dar un servicio beneficioso para la comunidad, quieren instalar una conexión wifi en toda la ciudad. En Argentina, en la ciudad de Buenos Aires, hay parques públicos que son zona wifi. Espero que los pájaros, más sensibles que los seres humanos, se hayan ausentado a tiempo como se ha comprobado en otros sitios.

¿Habrá qué huir de los grandes centros urbanos y vivir en aldeas que, por su pequeñez, son poco rentables para las nuevas tecnologías que muchos quieren instalar? ¿Será esa la única manera de salvar nuestras neuronas? Parecería que, por el momento, irse de la ciudad es la única posibilidad. De modo que, si están pensando en mudarse, esta decisión puede ser digna de tener en cuenta.

Los colores y la armonía en nuestra vivienda

  

El mundo es de colores, donde hay luz, hay color. Para vivir armoniosamente en nuestra vivienda, un buen paso es observar cómo utilizamos los colores, cuáles son los dominantes, cuáles preferimos, y si sentimos los ambientes muy fríos o excesivamente cálidos.

El Feng Shui relaciona los cinco elementos (agua, madera, fuego, aire, tierra) con colores representativos; el estudio de su aplicación es fundamental para armonizar los espacios. La psicología del color y su aplicación en cromoterapia han ampliado la visión que se tenía sobre el uso del color en la arquitectura, conocimiento que hoy se aplica tanto en edificios comerciales como en hospitales para obtener respuestas específicas de las personas que estén en ellos.

Todos experimentamos una reacción física y emocional ante la sensación que nos produce un color: frío, calor, bienestar u opresión. Aunque estas determinaciones pueden ser subjetivas, investigaciones realizadas han demostrado que son corrientes en la mayoría de las personas y están determinadas por reacciones inconscientes y también por asociaciones relacionadas con la naturaleza.

Tales sensaciones están asociadas también a las connotaciones sociales que les adjudica la cultura a la cual pertenecemos. Por ejemplo: el blanco simboliza la muerte en algunos países orientales; para la cultura occidental, es luz y pureza.

Los colores elementales son los tres primarios, los tres secundarios que resultan de combinar dos primarios, más los dos colores acromáticos, el blanco, combinación de los tres primarios, (síntesis aditiva: colores luz) y el negro, la ausencia de los tres. De los primarios se obtienen la totalidad de los colores divididos en dos grandes grupos, los fríos (azules, verdes y violetas) y los cálidos (amarillos, rojos y anaranjados).

En el mundo están presentes todos los colores, y las sensaciones de placer o desagrado están relacionadas con la preponderancia de unos sobre otros, la intensidad de los mismos y si son o no adecuados para los espacios donde se encuentran.

Mirar un paisaje rural, un bosque, una cascada, un parque, es un placer visual, nos tranquiliza y armoniza. Generalmente predominan variedad de verdes con toques de otros colores, el azul del agua y del cielo, los múltiples colores de las flores, los marrones de las tierras. A los colores vivos no los encontraremos en grandes áreas, sólo como acentos o pequeñas toques de animación.

 Veamos como llevar esa armonía a nuestras casas.

  • Poner atención en los grandes planos de color, paredes y pisos.

Las paredes son la base donde se apoyarán muebles y elementos accesorios y decorativos. Sus colores son los más fáciles de cambiar. Un muro con mucha presencia debido a un color intenso, puede absorber al resto. Es esencial cuidar la intensidad de los colores que usemos. Por lo general es preferible darles a las paredes colores pastel o neutros, para luego agregar tonos intensos en áreas menores y donde sea preciso.

Observemos que el color utilizado en los pisos sea un buen sostén. Si tiene demasiada presencia –un rojo intenso por ejemplo puede desequilibrar al conjunto. También podemos restarle intensidad a los otros colores utilizados como en el caso de tener un piso gris. Un piso gris, en cambio, puede restarles intensidad a los demás colores. Los colores tierra, o la madera, son un buen apoyo para sostener al conjunto.

  • Ver cuales son los colores que queremos conservar: los de los muebles y cortinas, por ejemplo.
  • Tener en cuenta la luminosidad de los espacios. El color y su intensidad serán distintos para un cuarto con poca luz natural o uno muy luminoso.
  • Tener en cuenta las características emocionales de cada miembro de la familia. Las personas nerviosas, hiperactivas, dispersas o excitables deberían evitar colores demasiado cálidos (rojos, amarillos, anaranjados o muy chillones). Les conviene usar colores neutros y suaves que serenan y tranquilizan. Una persona tímida, apática o con tendencias depresivas no debería vivir entre colores muy fríos (negro, azul oscuro) o grises. Será mejor que utilice colores cálidos y luminosos.
  • Ver el uso que tiene cada espacio de la casa, algunos colores se adecúan más que otros a la actividad que realicemos.

Los colores ideales para el descanso y la relajación son los suaves: azules pastel, rosados, lilas claros…

En el comedor no conviene abusar de colores chillones. El anaranjado, que estimula el apetito, debería utilizarse en pequeñas proporciones sobre colores cremosos o amarillos suaves.

En la cocina pueden utilizarse tonos tierra (ocres, teja, beiges y otros), evitando la frialdad que no estimula el placer de cocinar.

En un recibidor pueden utilizarse colores claros, luminosos, alegres que inviten a entrar con buen ánimo.

En la estancia, espacio de distensión y encuentro colectivo, podemos recrear en parte los colores de los espacios naturales con verdes claros y notas de otro color.

  • Y tener mucho en cuenta el gusto personal. No utilizar colores que no les gusten aunque estén de moda o se los recomiende el experto en Feng Shui.

No olvidemos que así como en el mundo están todos los colores. En cada estancia de nuestra casa también deberían estar, aunque sea en pequeñas cantidades, para que no se pierda el equilibrio del conjunto.

Contaminación química y electromagnética en los hogares

En la nota  de Rosa Montero “Por qué  la mantequilla no se pone rancia” publicada en la Revista del País del domingo 29/05/11, menciona dos enfermedades que actualmente no están reconocidas por la OMS, la sensibilidad química y la electrohipersensibilidad. Entre el 18 y el 21 de mayo de 2011 se llevó a cabo en el Colegio de Arquitectos de Catalunya el Congreso de Bioarquitectura, con gran acierto y sensibilidad social sus organizadores invitaron a dos afectados de estas enfermedades.

Los testimonios de ambos fueron un contacto duro con esta realidad que muchos no quieren o no pueden ver. Hace 5 años Cristina Esteban trabajaba junto a otros 120 empleados en una oficina que fue reformada, a los tres días de colocados los nuevos pisos al entrar a trabajar sufrió graves trastornos respiratorios y gastrointestinales. A partir de ahí comenzó su largo periplo por hospitales, médicos, etcétera.

   Su vida ya no es vida, sólo puede comer productos ecológicos, no puede aspirar ningún perfume, su vida social está muy limitada, sólo al entrar a un sitio cerrado comienza a perder fuerzas, todas las personas que la rodean emiten las sustancias contaminantes que contienen los desodorantes y los perfumes, tuvo que reformar su casa. A pesar del tiempo transcurrido no puede volver a incorporarse a su trabajo, ha tratado de hacerlo pero a los 40 minutos de permanecer en el lugar nuevamente no podía respirar y la ingresaron rápidamente a la sala de urgencias del hospital cercano. Cristina con gran valentía concurrió al Congreso a sabiendas de que iba a estar una semana sin fuerzas, en cama, por las emisiones de los presentes en el Congreso, pero quería dar a conocer a los profesionales de la arquitectura lo que ellos pueden provocar en el las personas utilizando productos altamente contaminantes. También estaba muy preocupada por sus compañeros de trabajo que periódicamente tenían afecciones pulmonares y gastrointestinales con una sintomatología menos intensa pero lo suficientemente recurrentes como para demostrar que esas sustancias químicas permanecen mucho tiempo y que afectan a todas las personas que se encuentran en el lugar.

Oriol Badell afectado de electrohipersensibilidad concurrió al Congreso con protectores, los organizadores pidieron a los participantes que apagáramos todos los móviles y aparatos electromagnéticos en uso. Igualmente en el lugar quedaban emisiones. En el año 1996 Orioll vivía en un ático cuando comenzó a tener los primeros síntomas, en los áticos se concentran las emisiones propias de las antenas del edificio y la de los vecinos.

Luego de mucho andar ha logrado manejarse con su hipersensibilidad pero no puede ni estar cerca de un televisor, ni que hablar de usar móviles, ni WI-FI. Su vida cambió completamente, dada su facilidad para detectar sitios con emisiones electromagnéticas trabaja en  radioestecia.

Todos estamos expuestos a estas sustancias contaminantes, es difícil enfrentar a los medios de difusión masiva para que la gente use con más cuidados los móviles, el Wi- Fi, etcétera, etcétera. Inhalamos diariamente sustancias químicas innecesarias que se encuentran en los artículos de limpieza, no podemos escribir si no es en una computadora, todavía podemos comprar jabones en pan como los de antes, sin contaminantes, pero no podemos volver a escribir en nuestra vieja máquina de escribir, sin conexión eléctrica ni hondas electromagnéticas, no conseguiríamos los repuestos, tendremos que volver al cuaderno y al lápiz.

Habitar nuestro cuerpo, habitar nuestra casa

          

 

Habitar nuestro cuerpo, habitar nuestra casa

Cuando más escuchamos a nuestro cuerpo es cuando nos duele, nos molesta.

De nuestros pies, tan lejos de la cabeza, reina y señora de nuestra existencia, tenemos pocos registros. No sabemos cómo los usamos, si caminamos apoyándolos con firmeza como volando casi sin tocar el suelo, si avanzamos sin problemas o tropezamos a cada instante. Los pies son los que nos sostienen en nuestro andar por el mundo. ¡Necesitan nuestra atención, que los mimemos y cuidemos!

Para tomar conciencia sobre como está nuestro cuerpo, sus movimientos, sus músculos y articulaciones, un buen punto de partida es empezar por los pies, los eternos olvidados. Observarlos es también un buen comienzo para percibir cómo circula la energía en nuestro cuerpo. Al abrir el camino de la energía que viene de la tierra podemos ir ocupando nuestro cuerpo, movernos con la energía que circula por él, reconocerlo y disfrutarlo.

Gracias a la difusión de técnicas corporales como el yoga, el chi kung y el feng shui, en Occidente sabemos que tanto en el cuerpo como en el hábitat circula energía. Los expertos saben ver dónde se estanca, o cuándo circula adecuadamente beneficiando la salud y el bienestar de la gente.

Ocupémonos ahora de nuestra casa. Es una extensión material de nuestro cuerpo físico. Nos protege del frío y del calor, nos cobija de las inclemencias del tiempo y de la vida, nos ayuda a desarrollarnos y crecer en este difícil mundo material. En ella vivimos buena parte de nuestra vida y podemos observar tanto nuestros humores como nuestros amores, nuestras desavenencias como nuestra armonía. Nos reflejamos en ella. No es sólo materia estática, necesita respirar, que la mimemos, que la cuidemos. La energía que circula por ella a veces fluye en armonía, otras se estanca, se acelera o circula en espiral.

Envueltos en el hacer cotidiano no escuchamos a nuestro cuerpo, no lo habitamos plenamente. Practicando las variadas técnicas corporales que trabajan con la energía en el cuerpo, podemos reconocer cómo lo beneficia una circulación satisfactoria, podemos llegar a habitarlo con conciencia.

Habitar nuestro cuerpo es el primer paso para, por extensión, reconocer físicamente y sentir como se mueve la energía en nuestra casa.

Los invito, entonces, a que recorran vuestra casa, a moverse con el aire, a mirarla y mirarse, a redescubrirla con el movimiento, a sentirla.

Este camino les ayudará a abrir de otra manera las puertas de vuestra casa, a habitarla y, poco a poco, transformarla para vivir con mayor armonía.

Deshacerse de objetos inútiles en nuestra casa

Los objetos que no usamos ya no nos sirven para crecer

Recibí un e-mail de una amiga con este pedido:

“Necesitaria el Feng Shui para poder minimalizar mi casa. Tengo que deshacerme de cosas que molestan, y me cuesta mucho. Es un trabajo mental que me agota!!”

Esta pregunta me la hacen muchas veces y me pareció oportuno subir al blog la respuesta.

“Deshacerse de los objetos inútiles de nuestra casa no es un problema mental sino emocional, por eso cuesta hacerlo. A mi también me cuesta. Es mejor deshacerse de ellos despacio, no a las apuradas como he tenido que hacerlo en cada mudanza. Empezar de a poco, por una pequeña zona, concéntrate en cada elemento y fíjate cuanto usas cada objeto, frecuencia de uso, cariño, quien te lo regaló y si hace mucho que no utilizas nada de ese lugar piensa a quien le puede ser útil y destina un lugar de la casa para los objetos que quieres regalar”.

A medida que avanza la selección ya el camino está abierto y es más fácil continuarlo. No sólo liberaremos espacio físico en cuartos y armarios sino que también algo resonará en nuestro interior sintiéndonos más ligeros, más libres.

Vivienda y relaciones familiares y sociales

Vivienda y relaciones familiares y sociales

La vivienda es la extensión de nuestro cuerpo. En ella, además de expresarnos y vivir como personas, también interactuamos como seres sociales, ya sea que vivamos en una familia tradicionalmente constituida o la compartamos con otros parientes o amigos.

Si vivimos solos será más fácil verla como una extensión de nuestra piel, ya que no compartiremos espacios en la vida cotidiana..

Existen pocos espacios totalmente privados para el individuo, la vivienda es una extensión de nuestro cuerpo físico, pero su uso generalmente lo compartimos con otros.
En este espacio compartido proyectamos nuestras dificultades y nuestros logros en las relaciones familiares y sociales.                                          

En el reparto y el uso de los espacios podemos observar como interactuan estas relaciones. Su tamaño y ubicación se relacionan directamente al rol que ocupa cada miembro dentro del grupo familiar.

Tradicionalmente, a la mujer se la relegaba a los espacios de servicio (cocina, comedor), mientras que el hombre ocupaba el escritorio, junto a la entrada de la vivienda, en el área de recepción. La sala recepción sólo se usaba para las fiestas o cuando venían parientes o amigos. Los niños funcionaban como elementos circulantes que conectaban el adentro y el afuera, con un uso intensivo de los espacios abiertos, más próximos al área de servicios.

La familia ha cambiado, en muchos casos los roles del hombre y la mujer en el ámbito familiar ya no son los mismos. Se ha modificado también el uso de la vivienda y de algunos de sus espacios. La tipología y tamaño de las nuevas viviendas también es distinta.

Nos resulta más fácil observar cómo ha sido utilizada la vivienda históricamente que ver cómo la usamos ahora, analizar qué espacios usamos individualmente, qué espacios compartimos armoniosamente, qué espacios compartimos con dificultad.

El análisis del uso afectivo y emocional de la vivienda, de los espacios de poder, los espacios no usados y los espacios-problema, de los lugares queridos y los rechazados, nos ayudará a entender un poco más las relaciones existentes en nuestro grupo familiar.

Si en algún sitio de nuestra vivienda nos sentimos incómodos sin saber por qué, si por más bonita que la pongamos con hermosos muebles, si la pintamos y la decoramos muy bien pero sentimos que en ella algo no funciona o nos molesta, tendremos que modificar algo más profundo, tal vez ligado a las relaciones familiares y al uso de los espacios comunes y privados.

Ver nota en http://www.victoriachamo.com/nota05.html

Limpieza y mantenimiento de nuestra vivienda

Limpieza y mantenimiento de nuestra vivienda

Todos los días al levantarnos necesitamos lavarnos, bañarnos, cepillarnos los dientes, eliminar los residuos que deja nuestro cuerpo, las células muertas, la grasitud que creamos. Nuestro cuerpo es materia, y la materia se transforma, parte de ella se degrada permanentemente y nuestro cuerpo necesita limpiarse y mantenerse.

Nuestro hábitat también se degrada, la materia se gasta o se cubre de tierra y residuos propios y ajenos. Nuestra vivienda es la extensión de nuestro cuerpo físico y cuidar y mantener en buen estado nuestro hábitat equivale a cuidarnos y amarnos a nosotros mismos.

Les propongo hacer un recorrido mental por nuestra vivienda, mirando cómo la limpiamos, cómo la mantenemos, si estamos atentos a su necesidad, si respondemos rápidamente a cada deterioro, si queremos mirar lo que ocurre con el paso del tiempo, si enfrentamos rápidamente los arreglos que nuestra casa nos pide a gritos. O si, por el contrario, nos dejamos estar.

Analicemos ahora un día cualquiera de nuestra vida y miremos qué atención le damos a nuestro cuerpo y qué atención le damos a nuestra vivienda. Ambas tareas están permanentemente relacionadas entre si.

Por ejemplo: cocinamos para comer y dar energía a nuestro cuerpo, y luego tenemos que limpiar lo que ensuciamos. Este momento está claro para todos. ¿Pero qué pasa con el resto de la casa? ¿Qué nos pasa si se rompen los caños, hay filtraciones en el techo, la humedad sube por las paredes u ocurre algún otro desperfecto?

Si el desperfecto permanece mucho tiempo, afectará nuestra salud, no sólo por el efecto directo de la humedad en la vivienda, sino por el deterioro físico y emocional que sufrirá nuestro ser como réplica de ese “cuerpo físico ampliado” que es nuestra vivienda.

Arreglar y limpiar diaria o periódicamente nuestra vivienda es el equivalente al cuidado permanente que requiere nuestra persona.

Ocuparnos personalmente de nuestra casa nos ayuda a apropiarnos de nuestro cuerpo físico y de su necesidad. Los especialistas recomiendan, en momentos de gran confusión emocional, limpiar y ordenar nuestra vivienda, ordenar y limpiar nuestro cuarto. Deshacernos de las cosas inútiles y viejas puede traer tranquilidad a nuestra mente y a nuestro espíritu.

Ver nota  en http://www.victoriachamo.com/nota02.html

Percepción de la energía por los niños pequeños

Percepción de la energía por los niños pequeños

Los niños pequeños son muy sensibles a las corrientes de energía. Si colocamos su cuna o su cama en un sitio desfavorable se despertará mas asiduamente en la noche, estará más intranquilo.

Cuanto más pequeño es el niño más receptivo es, si dejamos a un niño moverse libremente en una habitación alfombrada con colchonetas que le permitan encontrar su lugar para dormir seguramente va a elegir el mejor lugar del cuarto, así como lo hacen los perros, grandes detectores de buenos lugares donde se echan a descansar. Los humanos adultos también podríamos tener esta percepción.

A medida que los niños crecen van perdiendo esta capacidad, al socializarse se van pareciendo cada vez más a los adultos.

Es conveniente que los padres al acondicionar la habitación de los niños tengan en cuenta las posibles interferencias o cruces energéticos que puedan afectar al niño volviéndolo irritable o impidiéndole conciliar el sueño placenteramente.

Las habitaciones para los niños en los pisos nuevos condicionan marcadamente la posible ubicación de los muebles. En muchos casos la puerta y la ventana están alineadas y colocar la cama en medio de esta corriente energética es sumamente perjudicial (ver gráfico 1).

Gráfico 1

 

Hay que encontrar un espacio más reparado (ver gráfico 2) en caso de no ser posible a veces podemos colocar algún elemento que desvíe la energía que entra por la puerta y marcar así un espacio protegido

Gráfico 2

Para completar esta información y ver que los niños duerman saludablemente ir al post ya publicado Salud en la habitación de los niños

http://habitarenarmonia.wordpress.com/2011/02/23/salud-en-la-habitacion-de-los-ninos/

La energía en el hábitat

 

Riu Bastareny. Autor: Arxiu del Parc Natural del Cadí-Moixeró

 

La energía en el hábitat

Todo es energía: Esta realidad es conocida en muchas culturas. Las culturas orientales, con la difusión del yoga, la acupuntura y otras técnicas para mejorar la salud del hombre le han hecho conocer a Occidente la existencia de la energía que circula por nuestro cuerpo. Nos alimentamos con oxígeno, frutas, verduras… que además de nutrientes materiales, nos aporta ese alimento energético que los hindúes llaman prana y los chinos chi.

En el otro extremo del mundo, los antiguos indígenas americanos sabían que todas las formas de vida son manifestaciones de energía. Lo mismo ha descubierto la ciencia física, y hoy sabemos que la materia es energía y está compuesta de átomos y moléculas en permanente movimiento. El universo es un océano de energía en movimiento. En él vivimos.

Los chinos le dieron el nombre de chi a la energía que circula por todo el universo; desde las galaxias hasta las rocas, plantas y animales de nuestro planeta, el ser humano incluido. Estaremos sanos cuando el chi circule fluidamente por nuestro cuerpo. Las enfermedades aparecerán cuando esa circulación se bloquee.

La energía circula también en lo que el hombre construye: ciudades, edificios, viviendas, lugares de trabajo y esparcimiento. Y a la ciencia que los chinos desarrollaron sobre la energía que circula en los espacios que el hombre ocupa y utiliza la llamaron Feng Shui. Su objetivo es armonizar esas construcciones con el Universo, recuperar el equilibrio entre tierra y cielo, entre el yin y el yang, el hombre y su hábitat. De esa ciencia derivan una técnica y un arte, el de orientar y construir edificios, de colocar en él los objetos creando interrelaciones que sean saludables para el hombre.

Calblanque. Autor: Nanosanchez

Nosotros también percibimos la energía que emana de los objetos, aunque no seamos conscientes de ello. Por ejemplo cuando entramos en un lugar cuyas paredes son de madera sentimos una agradable sensación, la calidez que irradia su energía. Un sitio con muchos objetos de plástico será más frío, tocarlos no alimenta nuestra energía ni nos estimulan. Las paredes de ladrillo transmiten una energía diferente a las de hormigón o de Pladur.

Es relativamente fácil distinguir la energía que emiten los colores, los cálidos (rojo, naranja, amarillo) de los fríos (azul, verde, violeta). Si permanecemos un tiempo largo en un cuarto de paredes con colores muy cálidos, sentiremos que estos nos afectan anímicamente y nos alteran. En cambio, un prado verde nos tranquiliza y apacigua.

A esas energías de los materiales y los colores hay que sumarles la energía vital de aquellos que habitan y habitaron la casa. Los artesanos que ayudaron a construir la casa también están presentes con la energía que día a día incorporaron con su trabajo.

La energía amorosa es fácilmente reconocible. Una casa atendida, cuidada, querida por sus habitantes, tendrá y emanará armonía y felicidad.

Nuestros estados de ánimo son fáciles de reconocer en el clima energético que se vive en una casa. Luego de una pelea sentimos el aire cargado, el lugar se llena de una energía espesa y necesitamos abrir las ventanas para que el aire limpie esa energía molesta.

Hagamos este ejercicio: observemos nuestra casa como si entráramos en ella por primera vez. Según nuestra sensibilidad, podremos ver si la relación entre los ambientes, entre el adentro y el afuera, en su emplazamiento, es energéticamente adecuada.

Pongamos atención en los sitios o lugares que nos incomodan, lo cual indica desequilibrio energético y habrá que modificarlo. Las soluciones podrán ser decorativas (color, muebles, plantas…) o arquitectónicas (abrir una ventana, cerrar una puerta, ampliar un ambiente).

Solucionar los problemas nos dará un mayor equilibrio energético y nuestra salud física y emocional quedará agradecida.

 

El maestro de Feng Shui examina una posible ubicación

Salud en la habitación de los niños

La habitación de los niños, armonización para un dormir saludable

Los niños con su vitalidad, su energía y su innato impulso creativo son la estrella de los espacios que habitan. Para que todas estas cualidades que les son propias se den en un hábitat saludable es conveniente estar atento a los condicionantes físicos que pueden perjudicarlos.

En su habitación realizan varias actividades: juegan, estudian y duermen. En muchas casos la relajación que necesita el niño para dormir es afectada por los estímulos visuales que los llevan a estar permanentemente activos.

Un niño, según su edad y sus características personales, duerme entre 9 y 12 horas diarias. La noche es el momento de los miedos y regresiones y un dormir con interrupciones o insuficiente trae consecuencias desagradables para el niño y para su familia.

Se ha estudiado bastante el mal dormir de los niños y los factores que pueden provocarlo: la alimentación, problemas psicológicos y físicos, pero no se ha difundido lo suficiente la necesidad de cuidar la decoración y ambientación del espacio donde los niños duermen.

Al decorar la habitación de los niños es necesario crear un espacio específico y cuidado en el que se sienta acogido, seguro y que lo induzca a un buen dormir. Para ello:

  • Evitar los colores estridentes.
  • Cuidar las imágenes. Es preferible que no estén visibles desde el lugar donde el niño duerme. Y darles prioridad a los dibujos que ellos mismos produzcan.
  • Guardar los juegos y los juguetes antes de dormir.
  • Utilizar un mobiliario propio para cada actividad, que la cama no sea un sitio de juego.
  • Cuidar la contaminación. En lo posible que los muebles, cortinas, alfombras, ropa de cama, pinturas y suelos sean de materiales naturales, evitar los plásticos y derivados sintéticos.
  • Colocar la cama o la cuna en un sitio protegido del cuarto, donde no lo afecten ni las corrientes de aire ni las energéticas. Apoyar el cabezal de la cama contra una pared.
  • Evitar los peluches en la cama o cuna, dejar solamente el elegido para dormir.
  • Alejar el espacio de dormir de cables, tomacorrientes y aparatos eléctricos. Lo ideal es que esos elementos tampoco estén del otro lado de la pared donde está la cama.
  • Evitar las luces artificiales estridentes.
  • Cuidar la calidad del aire dando al cuarto una ventilación suficiente.

Y como siempre, un buen cuento y muchos mimos son el gran estímulo para un buen dormir

Decorar nuestra casa

Decorar nuestra casa de acuerdo con lo que somos

A veces se nos plantea la necesidad de modificar el mobiliario y la decoración de nuestra casa. Ya sea porque nos mudamos a un piso nuevo, o que los niños han crecido, o por que ahora vamos a trabajar en casa.

Para no someternos a las influencias o imposiciones de la sociedad de consumo (comprar lo que está de moda y luego tirarlo si no nos gusta o no sirve), los invito a reflexionar sobre nuestras reales necesidades y deseos. Conviene tenerlo claro antes de llamar a un técnico, arquitecto, experto en Feng Shui o ir de tiendas.

 

 

 

 

 

 

Les propongo el siguiente ejercicio:

  • Recorred vuestra casa nueva o en la que ya estáis viviendo. Hacedlo una y otra vez como si la vierais por primera vez. Sentid cada espacio, cada rincón; buscad los sitios donde os sintáis a gusto, percibid el movimiento del aire y cómo os desplazáis en cada ambiente.
  • Luego haced una lista con las necesidades y deseos de cada uno de los integrantes de la familia. Buscad el propósito común a todos y los de cada uno.
  • Diferenciad los objetivos principales, secundarios e individuales de los espacios comunes y privados. Por ejemplo: qué hacer en la zona común de la familia, definir las áreas de trabajo y de descanso…
  • Pensad en vuestros gustos y preferencias, recordad qué sitios os hacen sentir bien, cuáles os resultan más acogedores y confortables. Liberad la mente para que os lleguen los colores y estilos de muebles que mas os agradan y reconfortan.
  • Observad con atención los condicionantes fijos de vuestra vivienda: el tamaño y la forma de los cuartos, la ubicación de puertas y ventanas, las corrientes de aire, la falta o el exceso de luz, la calidad y la calidez de los materiales.

Una vez definidos los usos y cualidades de los espacios, podréis decidir que nuevos muebles y objetos necesitáis. Escribid la lista, desde luego, que siempre ayuda a ordenar la mente.

Ha llegado el momento de mirar lo que ofrece el mercado, de consultar libros o, si lo necesitáis, el profesional que os asesore sobre aspectos técnicos. Ya podéis dar este segundo paso porque habéis hecho lo principal y tenéis claro qué buscar, pedir o preguntar.

Decorar nuestra casa es mucho más que adornarla con elementos que a veces son ajenos a nosotros. Es poner en ella aquello que está acorde con quiénes somos y con lo que necesitamos y sentimos.

El Sol, gran sanador de los edificios


El Sol, gran sanador de los edificios

Un viejo refrán dice que “donde entra el Sol no entran los médicos”. En invierno, en las casas donde entra el Sol, su presencia es para agradecer al cielo.

A él le debemos nuestro origen y la energía con que generosamente nos alimenta. Nuestros edificios, lo mismo que nosotros, las plantas y los animales, necesitan el sol para vivir. Todo lo que vive, vive del sol.

El Sol está muy presente en los dibujos de los niños, que con su gran percepción manifiestan su admiración y la necesidad que sienten de su presencia.

El piso donde vivo actualmente mira al sudoeste. He vivido en muchos sitios y siempre evité la orientación oeste como única alternativa. Es muy caluroso en verano, y además me resultaba triste mirar hacia donde termina el día. Sentía que era más estimulante el lado opuesto, el que mira al Este: la vida empieza cuando sale el sol.

¡Oh, error! El oeste también es hermoso, hoy disfruto de unas puestas de Sol siempre diferentes, variables a cada instante, con rojos, grises y azules que se mezclan y entrelazan formando dibujos espesos y cambiantes. En invierno es muy agradable, durante varias horas la calefacción sobra, en los cuartos los colores resplandecen y los microbios se van.

Si a sus casas llega el sol, procurad dejar las persianas abiertas cuando no estéis. Es una pena desperdiciar este regalo.

La casa que hice en Buenos Aires, donde vivimos 10 años, la proyecté para que el sol la acariciara a lo largo del día. La casa se abría en abanico mirando al Norte (la mejor orientación en el hemisferio sur). Al ubicarla en el terreno cuidé que los altos eucaliptos que rodeaban el predio no impidieran la entrada del sol cuando los rayos alcanzan su inclinación más baja en los meses invernales, los más fríos del año. En la galería norte coloqué una glicina, planta trepadora de hojas caducas que da sombra en el verano, permite que el sol entre en el invierno y en la primavera inunda el aire con su perfume y su belleza.

Si prevén mudarse, tengan por favor en cuenta la presencia del Sol, observen si los cuartos principales de la casa o el piso donde vivirán miran al sol en algún momento del día.

En el hemisferio norte la mejor orientación es hacia el sur. Durante los meses fríos, por la fachada de ese lado los rayos solares penetrarán profundamente en las habitaciones. Luego, a medida que se acerque el verano, la presencia directa del sol se irá acortando. En los meses más cálidos los rayos alcanzarán su mayor acercamiento a la vertical y no entrarán, o entrarán menos, en la vivienda.

Barcelona tiene una latitud de 41º 23′ Norte. En consecuencia, el recorrido del Sol en invierno será corto y las fachadas que miran al este y al oeste tendrán pocas horas soleadas. Esta escasez de Sol empeora si delante de nuestras casas hay edificios que nos hacen sombra. En verano será lo opuesto: Sol durante varias horas y calor dentro de la casa. Si la orientación gira un poco y la fachada de la casa mira al sudeste o al sudoeste, el tiempo de sol será un poco más largo en invierno y un poco más corto en verano.

Los cuartos que miren al norte serán los más pobres de sol, éste no los acariciará nunca directamente. Tal carencia no sólo dolerá en los bolsillos por la mayor necesidad de calefacción, sino que también puede afectar la salud, principalmente la de los niños y de las personas con defensas bajas.

En resumen, en invierno el sol siempre es bienvenido, mire la casa al sur, al este o al oeste. Y en el verano, si pega fuerte… Pero ése ya es tema para otro post.

Ya pensando en la primavera vuelvo a las glicinas

Ver también http://www.victoriachamo.com/nota06.html

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